Diego Maradona alguna vez lo definió con una frase tan simple como gráfica: “Tiene una gamuza en el pie”. Y justo en el día en el que el Diez hubiera cumplido años, Nacho Fernández se encargó de darle nuevamente la razón. A los 36 años, el volante de Gimnasia volvió a demostrar toda su jerarquía ante Estudiantes de Río Cuarto: primero participó directamente del 1-0 y después sacó un zurdazo desde afuera del área para estirar la ventaja.
Nacho atraviesa un momento extraordinario. El gol ante el conjunto cordobés fue el sexto que convirtió en el año y, además, el tercero de manera consecutiva. Venía de marcar frente a Huracán y Sarmiento y volvió a hacerlo ante Estudiantes de Río Cuarto, confirmando una racha que lo tiene como uno de los jugadores más determinantes del equipo de Ariel Pereyra.
Pero su influencia había aparecido bastante antes de su gol. Porque fue Fernández el que levantó la cabeza y colocó el centro preciso para Marcelo Torres, que metió el cabezazo del 1-0. Una asistencia más para una cuenta que sigue creciendo: en este semestre ya acumula tres goles y cuatro asistencias, mientras que en todo 2026 registra seis tantos y siete pases gol.
Después llegó su obra personal. Alexis Steimbach armó la jugada pegado al fleje de la línea de cal, encontró el espacio después de un doble recorte y la pelota terminó en los pies de Nacho. Fernández no necesitó demasiado. Acomodó el cuerpo y sacó el remate desde afuera del área. La pelota picó antes de llegar al arco y terminó adentro.
Otra aparición de un futbolista que, aun con 36 años, sigue encontrando formas de resultar decisivo. Con inteligencia para asistir, pausa para manejar los tiempos y esa zurda que conserva intacta la sensibilidad que lo acompañó durante toda su carrera. Tanto que homenajeó a Maradona, al que besó en su cinta de capitán. Ritual del #8.
Y el calendario le puso un detalle imposible de pasar por alto. En el cumpleaños de Diego Maradona, aquella frase volvió a cobrar sentido. “Tiene una gamuza en el pie”, había dicho el Diez sobre Nacho Fernández. Muchos años después, el 10 de Gimnasia sigue acariciando la pelota como para darle la razón.


