La discusión sobre una eventual candidatura de Cristina Kirchner en 2027 volvió a tensar la interna del peronismo. Esta vez, el disparador fue una entrevista a Carlos Bianco en Cenital, donde el ministro de Gobierno bonaerense fue consultado sobre qué haría el espacio de Axel Kicillof si la expresidenta logra revertir su situación judicial y queda habilitada para competir electoralmente.
Bianco evitó anticipar una definición y sostuvo que el escenario deberá evaluarse el año próximo, cuando haya mayor claridad sobre la situación judicial y política. Sin embargo, sus respuestas volvieron a dejar al descubierto una diferencia que atraviesa al peronismo: mientras sectores del kirchnerismo consideran que la condena y la inhabilitación de Cristina configuran una proscripción que condiciona la legitimidad de cualquier elección, desde el kicillofismo plantean que esa situación no equivale a la proscripción de todo el movimiento.
“Es una situación judicial y procesal que va a ocurrir el año próximo. Se hablaba de un dictamen ahora en octubre, ojalá que suceda”, señaló Bianco, en referencia al pronunciamiento que se espera del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Ante la pregunta directa sobre si Cristina sería la candidata en caso de que ese escenario se concrete, el funcionario aclaró que, según su interpretación, un dictamen del organismo internacional no es vinculante para la Justicia argentina y que serán los tribunales locales los que deberán evaluar sus alcances. De todos modos, expresó su expectativa de que esa evaluación sea favorable.
La segunda pregunta apuntó al posicionamiento electoral del espacio de Kicillof: si Cristina consiguiera la habilitación, ¿el MDF se alinearía detrás de su candidatura? “Se discutirá el año próximo, dijimos que este año no se discuten candidaturas”, respondió Bianco. Y agregó que entonces se evaluará “quién convocó más, quién representa más”, antes de ratificar que la tarea actual es fortalecer el armado político del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que conduce el gobernador bonaerense.
Las respuestas desde el kirchnerismo
Las declaraciones no pasaron inadvertidas en el universo kirchnerista. Una de las primeras reacciones llegó de Teresa García, diputada nacional por la provincia de Buenos Aires y dirigente que viene expresando diferencias con el axelismo. Su respuesta en redes sociales fue breve, pero contundente: “BASTA!”.
El mensaje se inscribe en una discusión que va más allá de la definición de una candidatura. García ha sostenido que el peronismo está proscripto a partir de la condena contra Cristina, una lectura que no comparten Bianco y otros dirigentes cercanos a Kicillof. Desde ese sector distinguen entre la situación judicial de la ex presidenta y la posibilidad de que el peronismo presente otra candidatura.
La crítica más extensa llegó de Martín Doñate, abogado, ex senador nacional y actual integrante de la Auditoría General de la Nación. En una publicación dirigida a Bianco, cuestionó sus dudas sobre los alcances de un eventual pronunciamiento favorable del Comité de Derechos Humanos de la ONU y planteó que la Argentina debe cumplir los compromisos internacionales que asumió.
Doñate argumentó que los tratados internacionales de derechos humanos tienen jerarquía constitucional y que el Código Procesal Penal Federal contempla mecanismos para revisar condenas firmes en determinadas circunstancias. También sostuvo que una eventual decisión favorable a Cristina podría tener consecuencias sobre su condena y su inhabilitación, aunque ese alcance dependerá de los términos concretos del pronunciamiento y de su tratamiento por las autoridades argentinas.
El dirigente fue más allá de la discusión jurídica y llevó el cuestionamiento al terreno político. Advirtió que llegar a 2027 con Cristina presa e inhabilitada supondría, a su entender, repetir una elección condicionada por la proscripción, y apuntó directamente contra el ministro bonaerense.
“Te estás volviendo un gran problema para la unidad nacional que requiere la hora”, le escribió a Bianco. También calificó su posición pública de “irresponsable e ingrata” y vinculó la defensa de la libertad de Cristina con el derecho de los votantes a elegirla.
Una diferencia que sigue abierta rumbo a 2027
El contrapunto expone dos discusiones conectadas, pero diferentes. Una es jurídica: qué valor tendría un pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas y qué efectos podría producir sobre la condena y la inhabilitación de Cristina. Otra es política: qué debería hacer el peronismo ante ese escenario y si una eventual candidatura de la expresidenta tendría que ordenar de antemano la estrategia electoral del conjunto del espacio.
Bianco no descartó un alineamiento futuro ni planteó una candidatura alternativa. Su respuesta fue que la definición se tomará el año próximo, cuando se conozca mejor el escenario, y que por ahora el MDF debe concentrarse en consolidar su estructura política. Pero esa cautela choca con la posición de quienes entienden que la defensa de Cristina y de su derecho a competir no puede quedar supeditada a una discusión posterior sobre representatividad o volumen electoral.
Así, una pregunta sobre una hipótesis judicial terminó reabriendo una disputa que el peronismo todavía no resolvió: cómo articular el liderazgo de Cristina, el crecimiento del espacio de Kicillof y la construcción de una candidatura para 2027. La discusión no implica, por sí sola, una ruptura entre ambos sectores, pero vuelve a mostrar que la unidad que proclaman convive con diferencias profundas sobre las reglas y las prioridades de la próxima elección.


