Una investigación realizada por científicos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) encendió una nueva señal de alerta sobre el impacto de los factores ambientales en la salud infantil. El trabajo encontró una asociación entre la exposición a arsénico en el agua, la actividad agrícola y un mayor riesgo de mortalidad por cáncer entre niños, niñas y adolescentes.
El estudio analizó las muertes por cáncer registradas entre 2000 y 2019 en personas de 0 a 19 años de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Según sus resultados, quienes residían en las zonas clasificadas como de mayor riesgo presentaron un 32% más de probabilidades de morir por cáncer que quienes vivían en áreas consideradas de menor riesgo.
La investigación fue desarrollada por Laura De Gracia, Florencia Molinatti, Sergio Montico y Alejandro Oliva, integrantes del Centro de Estudios Interdisciplinarios de la UNR, dentro de la Red Interuniversitaria en Ambiente y Salud de la Región Centro (Redinasce). El trabajo fue publicado en el International Journal of Pediatric Research.
Qué zonas quedaron bajo la lupa
Para construir el mapa de riesgo, los investigadores cruzaron información sobre mortalidad con dos variables ambientales: la exposición de la población a agroquímicos y la presencia de arsénico en el agua destinada al consumo.
Entre las áreas clasificadas como de mayor riesgo aparecen los departamentos santafesinos de Belgrano, Caseros, Constitución, Iriondo, Rosario y San Lorenzo, además de Victoria, en Entre Ríos.
El análisis encontró que en estas zonas existía una mayor proporción de hectáreas sembradas por habitante y niveles elevados de arsénico en el agua. Santa Fe fue, además, la provincia que presentó el mayor nivel de riesgo dentro de la región estudiada.
Los autores plantearon que ambos factores podrían interactuar entre sí y señalaron que no puede descartarse un posible efecto combinado entre la exposición a agroquímicos y el arsénico.
Más de 2.400 muertes analizadas
Durante los 20 años incluidos en la investigación se registraron 2.415 fallecimientos por tumores en menores de 20 años en las tres provincias analizadas.
Del total, el 25,4% correspondió a niños de entre 0 y 4 años; el 20,6%, a chicos de 5 a 9; el 23,4%, a adolescentes de 10 a 14; y el 30,6%, a jóvenes de entre 15 y 19 años.
El trabajo también pone el foco en las diferencias de supervivencia frente al cáncer infantil. Mientras en los países desarrollados la sobrevida ronda el 75%, en Argentina se ubica cerca del 60%, de acuerdo con los datos citados por los investigadores.
Qué dice el estudio sobre los agroquímicos y el arsénico
El arsénico es un elemento presente naturalmente en determinadas napas de agua y su exposición prolongada puede representar un problema sanitario. En paralelo, distintas investigaciones internacionales han estudiado posibles vínculos entre la cercanía a zonas de agricultura intensiva y determinados tipos de cáncer.
El equipo de la UNR sostiene que sus resultados coinciden con antecedentes internacionales que encontraron asociaciones entre estos factores ambientales y enfermedades oncológicas en población infantil.
Sin embargo, hay una precisión importante: el estudio no demuestra que el arsénico o los agroquímicos sean la causa directa de las muertes por cáncer. Por su diseño ecoepidemiológico y exploratorio, sus resultados muestran una asociación territorial y plantean una hipótesis que deberá ser profundizada con nuevas investigaciones.
Los investigadores consideran que estos resultados pueden servir como punto de partida para mejorar la vigilancia ambiental y epidemiológica y para diseñar políticas de prevención destinadas a reducir la exposición de las poblaciones más vulnerables.
El mapa que pone el foco en Santa Fe
El hallazgo adquiere especial relevancia en Santa Fe, donde distintos relevamientos vienen señalando la presencia de arsénico en determinadas zonas de la provincia.
Un relevamiento previo del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), por ejemplo, identificó localidades santafesinas con registros elevados de arsénico en agua, especialmente hacia el oeste y sudoeste provincial.
La nueva investigación de la UNR suma otra variable al debate: la distribución territorial de los casos de mortalidad por cáncer en niños y jóvenes y su posible relación con las condiciones ambientales de las zonas donde viven.
Los autores remarcan que hacen falta nuevos estudios para determinar con mayor precisión el peso de cada factor y avanzar en medidas de prevención y control ambiental.


