La situación en el establecimiento de 9 y 38 de La Plata ya excedió el reclamo administrativo y se convirtió en una cuestión de salud pública para docentes, auxiliares y estudiantes. Como viene informando Infocielo, ante la falta de respuestas estatales concretas, las autoridades debieron aplicar una drástica reducción horaria en los tres turnos para resguardar a la comunidad del frío extremo. Sin embargo, la medida paliativa está lejos de resolver el problema de fondo y expone una realidad alarmante dentro de las aulas.
“Hace más frío adentro que afuera”
“Hace más de un mes fácil que tenemos jornada reducida“, graficó Bruno en diálogo con Nicolás Chillón, cronista de La Cielo 103.5. La reducción horaria implica recortar las dos primeras horas de la mañana y las dos últimas de la noche (en el turno vespertino) para evitar la exposición en los momentos de temperaturas más crudas.
No obstante, el docente advirtió que la contención edilicia es nula: “Hará más de un mes fácil que tenemos jornada reducida… realmente acá dentro además es una heladera, hace más frío adentro que afuera”.

El impacto de dar clases en estas condiciones afecta directamente la salud y el desempeño de toda la comunidad escolar. “Las últimas dos horas estás temblando porque se te mete el frío y estamos todos temblando, muriéndonos. Nadie puede estudiar así con este nivel de frío”, describió el profesor de historia.
En una dura narración del día a día, Bruno relató su propia experiencia de los martes, jornada en la que solía cumplir ocho horas seguidas dentro del edificio: “Los pibes están desconcentrados, los docentes estamos desconcentrados, muchos faltan. O te enfermás claramente. Venís acá a enfermarte. Yo he salido de acá el martes anterior resfriado porque estuve pasando seis horas seguidas congelado”.
La caldera inundada: un problema recurrente sin solución a la vista
El problema del sistema de calefacción central por caldera no es nuevo, sino que arrastra un historial de fallas recurrentes. “La situación es la misma de hace más de 10 años. Nosotros siempre tenemos problemas de calefacción porque la caldera no anda; todos los años lo mismo. Pedimos que vengan a arreglarla, la arreglan un poco, se rompe“, lamentó el docente.

Esta vez, el diagnóstico parece definitivo. Según explicó, desde el propio Consejo Escolar les comunicaron que el aparato ya es insalvable debido a un error de diseño estructural: “Ellos mismos nos dijeron desde el Consejo Escolar que lo de la caldera no es arreglable”.
El origen del desperfecto crónico reside en la ubicación del equipo. “Todos los años se rompe. Este año la volvieron a arreglar y después se vuelven a subir las napas, porque nosotros tenemos la caldera en un subsuelo y como las napas de La Plata se suben, aunque no llueva, se suben y ahí se inunda y se rompe”. El costo de un arreglo definitivo o una reubicación de semejante infraestructura resulta prohibitivo: “Los arreglos para esa caldera son millonarios… sale una millonada arreglarla”.
25 aires acondicionados archivados por falta de cableado
Ante la inutilidad de la caldera, la escuela cuenta con una alternativa concreta que permanece cajoneada desde hace años por trabas burocráticas. La institución tiene en su poder unos 25 equipos de aire acondicionado provistos por la provincia de Buenos Aires, pero jamás pudieron ser instalados.
“A nosotros acá hace tres o cuatro años nos dieron desde Provincia, aires acondicionados. Hay alrededor de 25 aires acondicionados. Nosotros lo que estamos solicitando es que los instalen”. Para ponerlos en funcionamiento, se requiere una obra de readecuación eléctrica integral que la provincia aún no ejecutó: “Tienen que hacer una instalación nueva de electricidad, que lo tiene que hacer Provincia, e instalar los aires y ya con eso se solucionaría”.

Bruno apuntó contra la falta de voluntad política para destinar presupuesto a una obra completamente viable: “Estamos hablando de la provincia de Buenos Aires, que es una de las provincias más ricas de la Argentina… poner 25 aires acondicionados, yo creo que tiene el dinero, el presupuesto y la capacidad para hacerlo. Lo que pasa que siempre se trata de ahorrar”.
A pesar de que personal de infraestructura provincial se acercó recientemente y prometió evaluar el tendido eléctrico, el docente se mostró escéptico frente a las promesas recurrentes: “Anteayer vinieron desde infraestructura de la provincia diciendo lo mismo, ‘vamos a ver por dónde’, pero ahora no están acá… Nosotros necesitamos que lo hagan, que se terminen con las promesas vacías”.
Reducción horaria, desigualdad y el fantasma de la deserción
La pérdida de horas de clase obligó a implementar planes de “continuidad pedagógica” virtuales o con trabajos prácticos para el hogar, pero los docentes advierten que el mecanismo no funciona y profundiza la brecha social. “Se hace continuidad pedagógica… les dan trabajos para que los hagan en sus casas, pero la verdad es que eso nosotros decimos que no es una solución”, advirtió el docente, señalando que muchos estudiantes carecen de conectividad o computadoras en sus hogares debido al difícil contexto económico actual.
Como consecuencia directa, la asistencia a las aulas se desplomó drásticamente en los turnos más expuestos. Bruno estima que en las mañanas y noches “estarán viniendo fácil un cuarto menos de los que suelen venir”, lo que incrementa severamente el riesgo de abandono escolar en una población vulnerable.
“Acá lo que se está haciendo es básicamente no se está garantizando el derecho de estudiar de los pibes… Un chico que no tiene continuidad es un chico que termina dejando. Sobre todo de las comunidades estas que tenemos nosotros, que son chicos que les cuesta venir a la escuela. Tal vez es un mes que no tienen clase y el pibe deja, abandona. Es difícil volverlo a traer”, concluyó con preocupación.
La comunidad de la Secundaria N° 1 Manuel Belgrano continúa en pie de lucha y exige que el Consejo Escolar e Infraestructura provincial pasen de los diagnósticos a las obras urgentes antes de que el invierno cobre más días de clases perdidos.

