El presidente Javier Milei finalmente recogió el guante por el creciente debate sobre el endeudamiento de las familias y la morosidad, pero rechazó el diagnóstico de una crisis y aseguró que los indicadores comienzan a mostrar una mejora. En paralelo, anticipó que trabaja con distintos actores del sector para renegociar tasas y extender los plazos de pago.
La definición surgió de la reunión de Gabinete que encabezó este lunes el Jefe de Estado, donde se analizaron las principales variables económicas y se evaluó especialmente la evolución de la mora. Según el Gobierno, el incremento de los incumplimientos “comienza a revertirse” y muestra una tendencia descendente.
La respuesta oficial llegó después de que el endeudamiento de los hogares se convirtiera en uno de los principales focos de discusión económica y política, con cuestionamientos desde la Provincia de Buenos Aires y distintos sectores empresarios y de consumidores.
El Gobierno niega una crisis, pero prepara medidas
El mensaje de la Casa Rosada intentó maquillar el traspié: no hay una situación de crisis, aunque el Gobierno reconoce que existen problemas vinculados con la morosidad y el financiamiento que requieren medidas específicas.
En ese sentido, durante la reunión se analizaron las acciones que el Ejecutivo viene impulsando para mejorar las condiciones de acceso al crédito. Entre ellas, mencionó la reducción de la inflación y del riesgo país y, como novedad, el trabajo con distintos actores del sector para renegociar las tasas de interés y extender los plazos de pago.
La definición adquiere relevancia porque hasta ahora Milei había encuadrado buena parte del problema como una cuestión derivada de decisiones individuales y acuerdos entre privados.
En sus últimas apariciones, el Presidente había cuestionado la necesidad de una intervención estatal y preguntado: “¿Alguien les puso una pistola en la cabeza?” al referirse a quienes tomaron créditos.
También había definido el endeudamiento como uno de los “efectos colaterales de los ataques del kirchnerismo” y rechazado que el Estado tuviera que hacerse cargo del problema.
Durante su discurso por el 142º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, incluso había atribuido parte del crecimiento de los créditos al consumo al Mundial de fútbol y a la compra de televisores.
CAME cruzó el diagnóstico: “alimentos y remedios”
En medio de esa discusión, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionaron la idea de que el endeudamiento responda principalmente a consumos suntuarios.
El vocero de la entidad, Salvador Femenía, sostuvo que las familias están recurriendo al financiamiento como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo.
“Vemos que apenas se mantienen los que tienen que ver con lo básico, pongamos alimentos y bebidas y farmacia, y al resto realmente le cuesta mucho mantenerse”, señaló en diálogo con Radio Rivadavia.
Para Femenía, la causa del endeudamiento “no va por ahí”, sino por la necesidad de financiar consumos básicos. El planteo se contrapone directamente con la explicación que había dado Milei al mencionar la compra de televisores durante el Mundial como uno de los factores detrás del crecimiento de los créditos.
El contrapunto también se da con el diagnóstico de la Provincia de Buenos Aires, que vinculó el aumento de la morosidad con la pérdida de ingresos y denunció prácticas de financiamiento con tasas muy elevadas por parte de billeteras virtuales.
Mientras el Gobierno nacional busca desactivar la idea de una crisis y plantea renegociaciones con los actores del sector, el Banco Central apuntaría a las tasas de refinanciación.
La autoridad monetaria prevé un techo nominal anual del 66,44% para el refinanciamiento de los saldos de tarjetas de crédito otorgados por empresas no financieras durante el ciclo de facturación de septiembre de 2026.
La medida alcanzaría a las financiaciones vinculadas con tarjetas otorgadas por cadenas comerciales, billeteras virtuales y emisoras no bancarias y apunta a establecer un límite regulatorio para los costos de refinanciación.
El objetivo es evitar cobros considerados excesivos y acercar las condiciones de financiamiento de estos operadores a los parámetros de referencia del mercado financiero formal.
Así, mientras el Gobierno sostiene que la mora comenzó a revertirse y que no existe una situación de crisis, el debate sigue abierto sobre las causas del endeudamiento: si responde a decisiones de consumo de los hogares o, como sostienen CAME y la Provincia, a la pérdida de poder adquisitivo y a la necesidad de financiar gastos básicos.

