La derrota de Estudiantes en la tarde del domingo en Junín dejó en evidencia que Alexander Medina solo puede contar con un puñado de futbolistas, en un aspecto que puede terminar siendo grave, porque para cumplir los grandes objetivos de esta temporada podría no alcanzarle con tan poco.
Uno de los elementos más preocupantes de la caída contra Sarmiento tuvo que ver con el trabajo de Lucas Alario, que contó con la posibilidad de ser de la partida para darle descanso a Guido Carrillo, que llegó a este juego con mucha exigencia tras la gran prestación en Chile por Copa Libertadores, sin aprovechar su chance.
El Pipa prácticamente no tuvo intervenciones con la pelota y tampoco tuvo demasiada movilidad para poder forzar alguna situación en ofensiva, por lo que su actuación fue desaprobada y pone en alarma al cuerpo técnico, debido a que el artillero de Magdalena le saca una diferencia considerable en el rendimiento al hombre con pasado en River.

Con el Tanque de Bengolea pasa algo similar, luego de su titularidad en el Clásico Platense parecía que podía empezar a levantar su rendimiento, pero una tendinopatía en el aductor izquierdo le impidió estar en el banco contra los de Facundo Sava y nuevamente no pudo ser opción.
Y dentro de ese escenario, el que se fue, Mauro Méndez, empezó a pagar con goles: metió el primero en Tigre para la victoria por 2 a 1 ante Central Córdoba.
Con poco recambio en el frente
Con Carrillo que tiene que administrar bien sus minutos pero sin reemplazantes a la altura aparece otro inconveniente para el Cacique, que dejó ir a Mauro Méndez, transferido a Tigre, y también a Luciano Giménez, que está relanzando su carrera en Platense… con goles. Un problema que puede generar dolores de cabeza en el futuro cercano y que fue muy mal administrado por el DT y la dirigencia.

De hecho, no pareció la mejor decisión dejar ir a Méndez, después de haberlo repescado de Banfield. Por lo menos, merece una explicación que los encargados del fútbol del Pincha nunca dieron y que el DT tampoco ofreció. Nunca lo tuvo en cuenta. Ni siquiera, cuando se cayó esa supuesta venta a México por la que volvió antes de tiempo al club.
Fue, a todas luces, muy poco clara la situación. Sin voces oficiales y con una venta bajo el modo de resición anticipada por la que a al Pincha le quedó poco más que un millón de dólares. A todo eso se le sumó una mala lectura del entrenador, que no lo consideró aun conociendo la floja realidad de Gaich y Alario. Porque si no fue una decisión de él, tampoco fue algo que supo explicar públicamente. Y ahora, claro, se convirtió en un problemón.

