La bronca de Gimnasia por la derrota frente a su par de Mendoza no sólo se debió a la caída per sé: la última jugada del partido generó controversia, ya que los futbolistas del equipo de Ariel Pereyra reclamaron una infracción sobre Bautista Barros Schelotto de Matías Recalde dentro del área. Sin embargo, ni Leandro Rey Hilfer ni los asistentes de VAR la consideraron falta. ¿Por qué?
Primero, el paso a paso: centro desde la izquierda, luego de un desvío tanto Agustín Auzmendi como Barros Schelotto van a buscar la pelota, pero Recalde se anticipa con la pierna en alto y despeja. A continuación, en la misma acción, roza al futbolista de GELP, que cae al piso. De inmediato, todos sus compañeros reclaman. Pero Rey Hilfer no cobra. Tampoco el VAR llama a revisar, considerando que la decisión del juez es correcta. ¿Lo fue?
Según los criterios reglamentarios, sí: Recalde claramente tocó la pelota antes de despejar y, a diferencia de las planchas que se convalidan, no hay una acción temeraria que pone en riesgo a su adversario por ponerle tapones en el rostro ni en el cuerpo de manera deliberada. Todo hubiese cambiado si Recalde no tocaba la pelota.
El concepto reglamentario de “Balón primero” impera al momento de tomar una decisión: si la consecuencia de un despeje no es una acción temeraria que pone en riesgo al rival, entonces no hay foul. No al menos si lo que sigue es un roce mínimo de una inercia de juego como ocurrió en el Bosque. Es por eso que Rey Hilfer acertó en una tarde con otras controversias.
Las quejas de Pereyra y el offside polémico

“No me gusta hablar de los árbitros. Ya van varias acumuladas y a nosotros lamentablemente nos van en contra”, expresó Ariel Pereyra después del partido.
“No me gusta quejarme porque parece que perdemos solo por eso”, aclaró, aunque luego profundizó: “Desde la primera fecha fuimos perjudicados. Tenemos que plantar bandera”, cerró. ¿Cuál fue la queja? Además de ese último foul, el offside por el que le anularon un gol a GELP fue extraño: ni las líneas trazadas despejaron la duda.
La acción nació de un centro de Pedro Silva Torrejón. Zalazar cabeceó y el testazo dio en el travesaño. El rebote lo capturó Nacho Fernández, que al momento de la intervención de Maxi estaba habilitado, y metió el 2-2. Sin embargo, Aliende levantó el banderín. ¿El motivo? Había visto offside.
Por protocolo, la acción fue revisada por el VAR. Rey Hilfer debió esperar varios minutos (largos) hasta que Diego Ceballos dio su veredicto tras deliberar con el AVAR Gerardo Lencina. Había offside. ¿Pero por qué?
No se explica ni con las líneas. Matías Recalde, de hecho, parecía estar habilitando a Zalazar: su pierna derecha está tapada por un futbolista de GELP. La interpretación del VAR es que la proyección es recta y que por eso, por un hombro, MZ estaba en posición ilícita. No fue lo que se llegó a ver en esa acción que generó la bronca de Gimnasia. La reacción inmediata y el gol de Maxi para el parcial 2-2 atenuó la bronca. Pero la jugada fue controversial.

