Ni el trazado de líneas clarificó por qué Leandro Rey Hilfer, a instancias del línea 1 Iván Aliende y luego del VAR, anuló el 2-2 convertido por Nacho Fernández: ni en las repeticiones ni tampoco en la explicación gráfica que elaboraron desde Ezeiza pudo constatarse que Maxi Zalazar (decisivo en la jugada) estaba adelantado.
La acción nació de un centro de Pedro Silva Torrejón. Zalazar cabeceó y el testazo dio en el travesaño. El rebote lo capturó Nacho Fernández, que al momento de la intervención de Maxi estaba habilitado, y metió el 2-2. Sin embargo, Aliende levantó el banderín. ¿El motivo? Había visto offside.

Por protocolo, la acción fue revisada por el VAR. Rey Hilfer debió esperar varios minutos (largos) hasta que Diego Ceballos dio su veredicto tras deliberar con el AVAR Gerardo Lencina. Había offside. ¿Pero por qué?
No se explica ni con las líneas. Matías Recalde, de hecho, parecía estar habilitando a Zalazar: su pierna derecha está tapada por un futbolista de GELP. La interpretación del VAR es que la proyección es recta y que por eso, por un hombro, MZ estaba en posición ilícita. No fue lo que se llegó a ver en esa acción que generó la bronca de Gimnasia. La reacción inmediata y el gol de Maxi para el parcial 2-2 atenuó la bronca. Pero la jugada fue controversial.

