Gimnasia recibió un duro golpe en el comienzo del partido ante su homónimo mendocino. A los 17 minutos del primer tiempo, Agustín Módica convirtió el 1-0 para la visita y terminó con el invicto que sostenía el conjunto de Ariel Pereyra en su arco jugando en el Bosque. Grito en el que tuvo responsabilidad Nelson Insfrán. Más tarde, otra pifia -ahora en el medio- también fue letal ya que goleador del campeonato amplió las cuentas. ¿Qué pasó?
La acción del primer gol encontró una floja respuesta de Insfrán, quien quedó comprometido ante el remate del delantero y no consiguió evitar que la pelota terminara dentro de su arco. El tiro no parecía demasiado potente aunque sí bien direccionado. Y el Mono no reaccionó bien: quedó estático, sin lograr detenerlo.
Aunque la cosa no terminó ahí. Porque ya promediando el segundo tiempo, de nuevo, una falla terminó siendo decisiva. Porque un pase hacia atrás de Bautista Barros Schelotto que no logró controlar Augusto Max quedó, otra vez, en los pies de Módica. Y el delantero definió bárbaro ante la salida de Insfrán que, esta vez, nada podía hacer.
Hasta esta tarde, Gimnasia había disputado dos encuentros como local en el Clausura y no había recibido goles: venció 1-0 a River y 2-0 a Barracas Central.
Módica terminó con esa marca y puso al equipo de Pereyra ante un nuevo escenario adverso, justamente en el partido en el que busca recuperarse después de una semana muy complicada por la goleada en el clásico y la eliminación de la Copa Argentina.

