La economía real de la provincia de Buenos Aires y el país exhibe una herida que no deja de supurar. En una entrevista con La Cielo, el miembro de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Leo Bilanski, trazó un diagnóstico devastador sobre el impacto de las políticas de Javier Milei: desde el inicio de la gestión libertaria, ya cerraron más de 30.000 pymes.
Lo más preocupante para el sector es la velocidad de la caída. Según Bilanski, si bien el promedio inicial era de 33 cierres diarios, los datos oficiales del registro previsional (SIPA) correspondientes a mayo muestran una aceleración brutal a 76 pymes por día. “Es el nivel de destrucción de empresas más alto de la Argentina en 25 años; es récord desde el 2001”, sentenció el dirigente.
Ante este escenario, y en el marco del Día del Empresario Nacional (celebrado el pasado 16 de agosto), la ENAC decidió suspender cualquier festejo para pasar a la acción gremial. Este jueves 20 de agosto, a las 10 de la mañana, los empresarios pymes se movilizarán a la Plaza de Mayo para exigirle al Gobierno y al Congreso el tratamiento inmediato de la Ley de Emergencia Pyme.
“La ley está cajoneada en el Senado mientras se tratan temas que a nadie le importan, como vender las tierras o el RIGI”, fustigó Bilanski. El dirigente advirtió que, de no mediar un cambio de rumbo en la política económica, el registro de los próximos meses podría arrojar la pérdida de otras 50.000 empresas más, consolidando lo que definió como un “post-mortem” de la industria nacional.
El “vía crucis” del empleo: 11 trabajadores a la calle por cada persiana baja
Detrás de la frialdad de las estadísticas macroeconómicas que celebra el Gobierno nacional, Bilanski puso el foco en el costo humano del modelo. Por cada pequeña o mediana empresa que deja de existir, se calcula que aproximadamente 11 trabajadores registrados quedan en la calle. Bajo esta métrica, la desaparición de 30.000 empresas implicaría un universo de más de 330.000 familias que perdieron su sustento en apenas ocho meses de gestión.
El dirigente explicó que la crisis es estructural y generalizada, impulsada por el DNU 70/2023 y la Ley Bases, que abrieron la economía de manera irrestricta. “Se está entregando el mercado interno a cualquier empresa del mundo. Pasó con los termos: una fábrica nacional que producía hace 50 años ahora debe competir con productos de China o EE.UU. que sustituyen el trabajo argentino”, ejemplificó en Palabras más, palabras menos.
El reporte de ENAC indica que el 65% de las empresas cerradas pertenecen a los rubros de comercio y servicios, seguidos de cerca por la industria y la construcción. Para Bilanski, el discurso oficial sobre la llegada de inversiones es una falacia que oculta la transferencia de recursos: “Milei destruyó 30.000 empresas en todo el país y creó una minera nueva que se va a llevar el litio; eso no es éxito, es darle el premio Nobel a la destrucción del mercado interno”.

