Es tan cierto que Gimnasia sufrió un golpe demasiado fuerte en el Clásico Platense como que la vida continuará más allá del 0-4. Porque esta clase de piñas ameritan una reacción de la misma contundencia. Sucede que así como la concatenación de triunfos llevó al equipo del Pata Pereyra a llegar con una confianza consolidada que no logró explotar para cortar la racha sin victorias, una caída anímica por la goleada podría desmoronar todo lo que se había construido hasta la visita a UNO.
Las dos expulsiones (Alexis Steimbach y Germán Conti) y los ajustes infructuosos de Ariel Pereyra quedaron en el ojo de la crítica post derbi. Y llevaron a dos de los protagonistas del GELP rocoso de las primeras fechas a un lugar incómodo. El Ruso había sido determinante ante River, con gol incluido; el deté parecía haber hallado una configuración táctica que, por decisión estratégica, eligió cambiar para jugar ante Estudiantes. Sin éxito. Pero aquello debe reaparecer.

Porque Gimnasia tiene en lo inmediato un partido mata-mata de los que requieren de una atención y tensión mental total: ante Deportivo Riestra, un adversario que suele tener facilidades para capitalizar su juego de roce constante en pos de sacar de partido a sus rivales, el Lobo no puede tropezar. Porque implicará una salida prematura de una Copa Argentina que además de una estrella ofrece un ticket a la fase de grupos de la Libertadores. Que no es poco.
Una eliminación sería otra piña en el mentón cuando todavía el moretón reciente duele. Y también puede llegar a erosionar esa templanza que Gimnasia había demostrado ante River, Aldosivi y Barracas. Siendo contundente frente al arco, inteligente en la distribución y la gestación a partir del fútbol de Ignacio Fernández y firme en el fondo.
Todas esas virtudes llevaron a Gimnasia a tener una idea. Un plan. Un camino que no puede alterarse por una caída, por más dura que haya sido. En cualquier caso corregir los errores debería ser la estrategia más sensata. Caer en la espiralización negativa, de la que por efecto contagio suele ser más nociva que su antítesis -la buena no contagia tan rápido: la confianza demora más en construirse que en desaparecer.
¿Qué tiene a favor GELP? Además del tiempo y de su conformación de plantel (tener a Nacho, Auzmendi, Torres en recuperación, Steimbach aun después del macanón, el Heredero en el banco) cuenta con la ventaja de su posición en la tabla general: seguir ganando le asegurará, de mínima, cuidar una plaza en la Copa Sudamericana. Volver a un torneo internacional, con lo que implica en términos de jerarquía pero también en lo económico. Tanto es así que de haber ganado ante EDLP se hubiera puesto a pocos puntos de la Libertadores.
Todo está por construirse. Un desplome se llevaría puesto lo bueno que se había hecho. Que no había sido poco. A eso tiene que apuntar Gimnasia. Porque todo sigue.


