El escándalo desatado por las declaraciones del abogado fanático de Javier Milei, Alejandro Sarubbi Benítez en el canal de streaming Carajo (donde propuso esterilizaciones, un muro con francotiradores y bombardeos con napalm sobre el conurbano bonaerense) sigue sumando capítulos.
Después de que una empresa de medialunas anunciara públicamente que retiraba su publicidad del streaming libertario, ahora fue el propio Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan” y socio del canal, quien tuvo que salir a poner paños fríos.
En un fragmento de su programa habitual, Parisini se dirigió directamente a la audiencia de Carajo para pedirle que no arremetan más contra las marcas que decidieron bajarse del programa tras la repercusión del video.
No nos están haciendo un favor
Con un tono conciliador que contrasta con la virulencia habitual del canal, el conductor les agradeció a sus oyentes el acompañamiento, pero les marcó un límite: nada de ir a “hostigar” a empresas como SAO, que según dijo “tan bien se portaron” con ellos desde el principio del proyecto.
“Uno entiende las decisiones empresariales que toma cada empresa en cada momento y no queremos ser desagradecidos con ellos”, sostuvo. Y fue más allá al reconocer que ese hostigamiento, lejos de beneficiarlos, les juega en contra: “No nos están haciendo un favor a nosotros. Yo sé que por ahí lo hacen porque nos bancan mucho, pero creo que tampoco deja un lindo precedente para los futuros sponsors que vienen y que van a venir”.
Un sponsor nuevo ya firmó
Parisini aprovechó el mensaje para confirmar que la salida de la marca de facturas no frenó el negocio publicitario del canal: reveló que “de hecho hoy ya tenemos otro sponsor nuevo”, en una frase que buscó bajarle el tono de crisis al faltazo de la marca de medialunas, aunque no especificó ningún detalle de ese supuesto “nuevo sponsor”.
El pedido deja de manifiesto una contradicción que atraviesa a buena parte del universo de streamers libertarios: hacia adentro, ejecutan el hostigamiento digital y la militancia agresiva contra quien piensen distinto (una dinámica habitual entre sus seguidores más jóvenes), pero cuando el negocio propio queda expuesto a esa misma lógica, piden mesura. La virulencia que se celebra puertas adentro del estudio se vuelve un problema cuando roza los ingresos del canal, y también cuando pisan la calle “no digital”.
Con este pedido, Carajo intenta contener el daño reputacional y comercial que generó el segmento del duscriminador Sarubbi Benítez, mientras la polémica por sus dichos sigue generando repudio en redes sociales y reclamos a las marcas que todavía sostienen su pauta en el streaming oficialista.
, pero cuando el negocio propio queda expuesto a esa misma lógica, piden mesura. La virulencia que se celebra puertas adentro del estudio se vuelve un problema cuando roza los ingresos del canal.

