Un 29 de junio de 1986, la Selección Argentina se coronaba campeona del mundo por segunda vez en su historia. Un Mundial inolvidable que contó con la influencia fundamental de Carlos Salvador Bilardo y con la magia inolvidable de Diego Armando Maradona. Un hito que atravesó los corazones argentinos y quedó grabado en la memoria de todos los futboleros.
No fue un Mundial más, fue el de Diego. Sí, porque a pesar del equipo, de los rivales y de todo el contexto, decir ’86 es pensar en el #10 corriendo con la pelota dominada, eludiendo ingleses, gambeteando belgas, asistiendo ante los alemanes. Argentina fue el mejor de punta a punta y coronó de la mano de un Maradona fenomenal que quedó inmortalizado.
Por supuesto, decir ’86 y Maradona también es decir Malvinas Argentinas. Un Mundial guardado en la retina de los argentinos como aquel que desató un grito ahogado de revancha. Que llevó el dolor de un pueblo por una guerra sin sentido al terreno de juego del Estadio Azteca, a un simple partido de fútbol que contó con las dos jugadas más maravillosas de los mundiales.
La Mano de Dios y el Gol del Siglo. Porque están unidas, porque no son una sin la otra. Porque primero fue la picardía, la astucia, y hasta el engaño. Luego, la magia, el fútbol y el Barrilete Cósmico. Uno de los partidos más recordados del fútbol mundial y una de las expresiones populares más grandes de una nación.
40 años se cumplen de aquel Argentina 3 – Alemania 2 en Ciudad de México. El día de la segunda estrella, de la consagración de Bilardo y de Maradona. Un momento único que dejó una huella imborrable en el fútbol y que será recordado a lo largo de los años.
Las fotos de la consagración Albiceleste











