La trágica muerte de Roberto Cafasso en una sede de SportClub de Bahía Blanca sigue generando repercusiones y abre cada vez más interrogantes sobre las condiciones de seguridad del establecimiento. Pasados algunos días del hecho, la investigación judicial avanza con nuevas pericias, mientras tanto la atención está puesta en un dato clave: el gimnasio no contaba con una habilitación municipal vigente.
El episodio ocurrió el pasado sábado en la sede ubicada sobre avenida Cabrera al 4100, en el predio donde funciona ChangoMás. Cafasso, abogado de 69 años y exintegrante del directorio del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, realizaba actividad física en el entrepiso del local cuando cayó al vacío desde varios metros de altura y murió en el acto.

De acuerdo con la reconstrucción que fue difundiendo el medio local La Brújula 24, la víctima se encontraba utilizando una máquina elíptica instalada muy cerca del borde del entrepiso. En determinado momento descendió del aparato, aparentemente para tomar una botella de agua o descansar unos segundos, y se apoyó sobre una estructura cubierta por banners publicitarios del gimnasio. Detrás de esos paneles no existía una pared de material ni una baranda de protección: había un vacío que comunicaba con el nivel inferior del edificio.
La imagen del lugar, que comenzó a circular en redes sociales, ayudó a comprender la mecánica del hecho. Los grandes paneles negros con la marca SportClub y la imagen de una mujer simulaban una separación física del espacio, aunque detrás de ellos no existía una contención efectiva para impedir una caída.

Según publicó Infobae citando fuentes de la investigación, los peritajes establecieron que la caída fue de 3,58 metros y que la muerte se produjo como consecuencia de un traumatismo de cráneo. Además, se detectó la existencia de un zócalo de aproximadamente 40 centímetros de altura, elemento que habría influido en la forma en que Cafasso impactó contra el piso.
Allanamiento y nuevas pericias
La causa quedó en manos del fiscal Cristian Aguilar, titular de la UFIJ N°1 especializada en delitos culposos, quien desde el primer momento ordenó la clausura preventiva del gimnasio, el relevamiento de las cámaras de seguridad y la intervención de Policía Científica.
En las últimas horas, el funcionario encabezó un allanamiento en el establecimiento para profundizar los análisis técnicos. El objetivo es determinar cómo estaba dispuesto ese sector del entrepiso, cuál era la distancia entre las máquinas y el borde, y si el lugar cumplía con las medidas mínimas de seguridad exigidas.
“Esto fue una desgracia evitable, por eso estamos aquí presentes para nuevas pericias“, expresó Aguilar ante medios locales al retirarse del operativo, una frase que marcó el tono que adoptó la investigación.
Por el momento no hay personas imputadas, aunque la causa fue caratulada como homicidio culposo y la Justicia prevé tomar declaración tanto a los responsables del establecimiento como a quienes tenían a cargo los controles de seguridad.
El dato que complica a SportClub
Uno de los aspectos más delicados del expediente surgió a partir de la documentación requerida por la Fiscalía. Fuentes judiciales confirmaron a La Nueva. que el gimnasio no contaba con la habilitación municipal definitiva.
El local funcionaba con un permiso precario que ya había vencido meses atrás. Distintas versiones señalan que esa autorización provisoria había expirado en enero de este año, por lo que ahora se intenta establecer por qué el establecimiento continuó operando en esas condiciones.
En paralelo, el intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, ordenó la apertura de una investigación administrativa interna para reconstruir el recorrido del expediente de habilitación y determinar si existieron irregularidades o incumplimientos en los controles municipales.
Una figura reconocida en Bahía Blanca
La muerte de Cafasso provocó una fuerte conmoción en distintos ámbitos de la ciudad. El abogado había integrado durante más de seis años el directorio del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca en representación de concesionarios y permisionarios, y al momento de su fallecimiento mantenía vínculos laborales con la firma Bunge.
Desde el Consorcio expresaron públicamente su pesar a través de un comunicado. “Durante más de seis años formó parte de nuestro Directorio, dejando una huella imborrable a partir de su compromiso, su calidez humana y su dedicación al crecimiento de nuestro Puerto”, señalaron. Y agregaron: “Quienes compartimos este camino con él vamos a recordarlo no solo por su profesionalismo, sino también por su calidad como persona”.
Mientras la sede permanece cerrada y bajo custodia judicial, la investigación busca responder una pregunta central: si la tragedia pudo haberse evitado y quiénes deberán asumir responsabilidades por las condiciones en las que funcionaba el gimnasio donde Roberto Cafasso perdió la vida.

