En el vasto horizonte de la provincia de Buenos Aires, existe un paraje que los antiguos nativos tehuelche-mapuches llamaron Tenemiquén. Conocido desde hace más de 100 años como Blanca Grande, este rincón ubicado a 75 kilómetros de la ciudad de Olavarría resguarda una estructura que desafia al tiempo y que cada tanto recobra vida en el imaginario popular gracias a la curiosidad de los nuevos viajeros digitales que lo cuentan en sus reels, historias o posteos varios.
Una pequeña construcción de material venido a menos, y algo de madera y chapa, de apenas cuatro metros por cuatro, se alza solitaria en el cruce de dos caminos rurales, recordándonos una Argentina que crecía al ritmo del surtidor.
Como bien describió el creador de contenido @viajarenfoco al descubrirla: “Ahí solita, revistiendo el paso del tiempo pueden encontrar una casilla de 4×4 que supo hacer las veces de estación de servicio”.
El pulso del campo
La historia de esta “joyita” es la historia misma del interior bonaerense. En sus cercanías se encuentra la Laguna Blanca Grande cerca de la cual se estableció el Fuerte Blanca Grande en 1828; este fuerte que había sido establecido como parte de las denominadas Campañas previas a la Conquista del Desierto, duró unos pocos meses debido a los malones (ataques rápidos a caballo, con saqueo y cautivos incluidos) de los nativos de la zona.

Blanca Grande floreció con la llegada del Ferrocarril Sud en 1910, convirtiéndose en un centro vital para las estancias ganaderas de la zona.

Para 1943, el dinamismo del pueblo era tal que el diario La Democracia destacaba la labor de Manuel Escribanich, quien “posee la representación de YPF… que atiende las grandes demandas de combustible para las actividades de la cosecha y vehículos en general”.
Al verla hoy, con sus letras originales aún visibles, es imposible no contagiarse de la nostalgia de los viajeros que recorrieron 800 kilómetros solo para contemplarla. “Esto era cuando en el campo había mucha gente, ¿no? La época de esplendor de los tambos”, relata el video que se volvió viral, capturando la esencia de un pasado de trabajo y arraigo.
Soberanía y pertenencia
Más allá de la nostalgia, la vieja estación de servicio de YPF es un documento histórico de los años 30 que refleja el contexto socioeconómico de una época dorada. Por este motivo, desde el bloque Foro Olavarría – Frente Renovador, los concejales Inés Creimer y Gastón Sarachu impulsaron en 2022 un proyecto para declararla Patrimonio Histórico Municipal.

Según explicó Creimer, la iniciativa busca rescatar este espacio ya que “representa la historia y el contexto socio-económico que vivió la época, resultando así, un símbolo de soberanía nacional e integración territorial”.
No es apenas una casilla antigua; es un mojón de soberanía en medio del campo bonaerense que merece ser preservado para las futuras generaciones.
Una posta en el camino
Visitar Blanca Grande hoy es encontrarse con un pueblo de apenas 65 habitantes que se resiste a desaparecer. La estación, junto al emblemático “Almacén del Negro” (donde todavía se puede disfrutar de un sándwich de fiambre y una “coquita” fría), que fue recientemente restaurado y pintado, devolviéndole el brillo a sus colores originales.
Esta puesta en valor, realizada por cuentas viajeras como también @pueblosyciudades8, refuerza el sentido de pertenencia de una provincia que se reconoce en sus huellas rurales.
Al final del camino, la pregunta que queda flotando en el aire de la llanura es la misma que lanzó aquel tiktoker emocionado: “¿Manejarían 10 horas para venir a conocer esta joya de la llanura pampeana?”.
Para muchos bonaerenses, la respuesta es un rotundo sí, porque en esos surtidores oxidados descansa parte de nuestra propia historia.


N de la R: Fotos y documentos originales, gentileza del historiador olavarriense Marcos Rodríguez

