Marco Palazzo, el joven comunicador que pasó de ser el “nuevo soldado” del oficialismo a ser eyectado de “Las Fuerzas del Cielo” por orden del Gordo Dan, intentó buscar aire en la universidad pública. Sin embargo, se topó con un muro de realidad en una de las terrazas de la UBA. Allí, un estudiante lo recibió con una voz ronca y profunda, similar a la del mítico Alfio “Coco” Basile, manejando los tiempos de la charla con una tranquilidad que desarmó cualquier intento de provocación.
Política y tabaco
Ante la recurrente consulta de Palazzo sobre si la universidad estaba politizada, el joven, cigarrillo armado en mano, respondió con naturalidad: “Es una facultad donde se hace política. Si no te gusta la política, lamentablemente te vas a tener que ir a hacer otra cosa”.
La escena, que en redes sociales fue calificada como “puro cine” por su potencia estética, continuó cuando el alumno desbarató la tesis del influencer sobre la “invisibilidad de la vida universitaria”: “No. Lo muestran, los medios siempre lo muestran. Las elecciones siempre se muestran cuando pasan”.
La calma que descolocó al cronista
Lejos de entrar en el tono acelerado que suele dominar este tipo de cruces con chicos tan jóvenes, el estudiante eligió la parsimonia como arma principal.
Cada respuesta llegó con pausa, seguridad y una cuota de ironía que convirtió el intercambio en un fenómeno viral.
Mientras Palazzo insistía con sus preguntas capciosas e insidiosas, del otro lado aparecía una mezcla de serenidad digna de otra edad, y con una contundencia que terminó inclinando la balanza popular a favor del joven hasta hoy desconocido.

Final con “factos” del “chad”
Palazzo, quien arrastra un historial de polémicas que incluyen desde cuestionar la soberanía de Malvinas hasta ser “domado” en televisión por analistas como Artemio López, intentó defender su rol como periodista.
El estudiante, conociendo el paño, le marcó la cancha: “Te digo no más que cuando subas todas estas cosas, no recortes como te conviene porque la verdad que está mal eso”.

El cierre fue lapidario. Ante la pregunta sobre Javier Milei, el joven soltó los “factos” finales: “De Milei, ¿qué te puedo decir? Un payaso, un hijo de remil p*** y un pelotudo. Tuyo es encima”.
Cuando el cronista, ya sin margen, le consultó por su pertenencia, la respuesta fue un sello de identidad: “Ideología política. Peronista”.


