Las historias del fútbol son como la instalación eléctrica de una casa antigua: nadie sabe exactamente de dónde puede salir una nueva conexión. Tanto es así que existe un hilo conductor entre Gimnasia y una figura que está brillando en River Plate: Antonio “Tony” Piergüidi, ex delantero del Lobo, y Joaquín Freitas.
Piergüidi vistió la camiseta de GELP entre 2003 y 2008 -también pasó por equipos como Quilmes, Barracas Central y Deportivo Maipú antes de retirarse- y estuvo ligado dirigencialmente al Balompié FC de Bolívar. Precisamente de esa cantera salieron Ignacio Miramón y Manuel Panaro. Ambos jugadores (y primos) ya pudieron participar juntos de una concentración. En paralelo, Freitas emergía en River.

Tras pasar parte de su infancia futbolística defendiendo la camiseta de Balompié (participó de competencias como la “Sur Cup”, antes de encarar su carrera en clubes de AFA y llegar a Núñez en 2024) Freitas protagoniza un nexo con Piergüidi: es su sobrino. Hijo de la hermana del Tony, el tío Antonio intentó llevar a Gimnasia al extremo de 19 años cuando se dilataba la firma de su primer contrato en el CARP.
Finalmente, eso ocurrió en diciembre del año pasado y el deseo se frustró. Aunque la ligazón queda. Freitas viene de demostrar un alto nivel de rebeldía futbolística en los partidos de su equipo: le cometieron el penal que derivó en la victoria ante Ciudad de Bolívar, entró muy bien ante Vélez y convirtió su primer gol ante Banfield. Dirigido por Pedro Troglio, quien dirigió al Tony. Todo en el mismo círculo.

