Que Newell’s no pasa por un buen momento en todo aspecto no es ninguna novedad. El equipo no arranca con la dupla Orsi-Gómez, el presidente tiene delirios de grandeza diciendo que tiene un plan para que llegue Messi en 2027 y la permanencia en la élite del fútbol argentino está cada vez más cuesta arriba.
La derrota en La Bombonera dejó heridas abiertas de un equipo que no logra un par de resultados que le den un poco de paz y, mientras tanto, su clásico rival transita por las mieles del éxito de la mano de Di María y compañía.
En medio de ese clima, se generó una rispidez entre dos ex Estudiantes. Uno es su director deportivo, Roberto Sensini, quien tuvo un paso por el Pincha como deté en la temporada 2007 – 2008, tras la salida de Diego Simeone.

El otro, un defensor que le rindió mucho al Pincha. Tuvo dos etapas en el club en las que se destacó por su fortaleza defensiva, su cabezazo y sus goles, incluso frente a rivales de mucha jerarquía. El restante protagonista de la historia fue Fabián Noguera.

Salarios altos, deuda y entrenamiento a contraturno
Todo comenzó cuando los ex entrenadores de Platense llegaron al club. Newell’s tenía decidido renovar parte de su plantilla y parte de esa renovación era Fabián Noguera, quien jugó poco y nada, tiene un salario que al club le parece alto y de a poquito lo fueron corriendo.
Este viernes, Sensini trató de explicar cuál es la situación del futbolista y dijo: “A Noguera queríamos que el CT lo analice. Él tiene un sueldo que para Newell’s es alto, quisimos estirarle el contrato bajando las pretensiones y hubo respuesta negativa. Nos demandó por la deuda del semestre anterior. No está entrenando por decisión del club”.
Lo curioso del caso es que el mismísimo Noguera fue quien respondió a los dichos del director deportivo y lo hizo mediante su cuenta de X: “Acepte reducir mi salario. Ofrecí diferentes formas de pagos, se negaron. Deberían preguntar cuál es el beneficio para el Club, mantener el mismo contrato excluyéndome del plantel, entrenando solo a contra horario”.
Así planteadas las cosas, las partes buscan llegar a una solución que parece cada vez más lejana. Mientras tanto, en Rosario no se habla de otra cosa de lo que sucede en un club al que le cuesta cada vez más cumplir con los parámetros para permanecer en Primera División.

