Mientras la actividad turística atraviesa un escenario sumamente complejo en gran parte de la Argentina, el municipio de Dolores logró diferenciarse de la tendencia general y consolidó el crecimiento de su propuesta local. Según datos relevados por este medio, la ciudad registró las mejores vacaciones de invierno de su historia, transformándose en un “punto de resistencia” dentro de un mapa provincial que mostró signos de agotamiento en el consumo y los niveles de pernocte.
Esta performance adquiere relevancia al contrastarla con el contexto macroeconómico: diversos informes oficiales de la provincia de Buenos Aires reflejaron una caída superior al 20% en la actividad turística durante este receso invernal. Frente a la disminución de viajeros y la baja en la ocupación que afectó a otros distritos, la gestión local apostó a una estrategia sostenida que le permitió “zafar” de la malaria generalizada del sector.
Récord histórico en el Parque Termal
El principal motor de este fenómeno fue el Parque Termal de Dolores, que volvió a alcanzar un hito histórico durante las vacaciones de invierno de 2026. En las dos semanas que duró el receso escolar, el complejo recibió a 7.670 visitantes, la cifra más alta registrada para este período desde su inauguración.

Este volumen de visitas representa un crecimiento del 29% respecto al año 2025, cuando habían ingresado 5.944 personas. El salto es aún más significativo si se analiza el impacto económico directo: la recaudación alcanzó los 107,6 millones de pesos, lo que implica un incremento del 102% en comparación con el invierno pasado y una cifra diez veces superior a los $9,7 millones registrados en 2023.
Ocupación plena y “derrame” económico
El movimiento turístico no solo se limitó al parque, sino que impactó directamente en el “metro cuadrado” de los habitantes de la ciudad. La ocupación hotelera promedio se situó en un 80%, pero con picos de ocupación total en establecimientos específicos como el Resort Spa, Casas de Spa y Los Quinchitos, mientras que el resto de los alojamientos locales registraron niveles de entre el 50% y el 95%.
Para el intendente local, Juan Pablo García, estos resultados no son producto del azar, sino de una decisión política de posicionar a la ciudad en el mapa bonaerense. Según expresó el mandatario:
“Estos resultados son el fruto de una decisión que tomamos desde el primer día: trabajar para que Dolores sea un destino turístico durante todo el año. Detrás de cada visitante hay planificación, promoción, inversión y un trabajo permanente junto al sector privado”.
Las claves de la “receta” dolorense
¿Cómo hizo el municipio para revertir la tendencia negativa nacional? La respuesta reside en una “vuelta de tuerca” a la gestión tradicional, basada en la promoción permanente y la diversificación de la oferta. La estrategia incluyó:
- Firma de convenios: Acuerdos estratégicos con instituciones y empresas para atraer flujos de visitantes segmentados.
- Presencia federal: Participación activa en ferias nacionales y campañas de difusión agresivas.
- Agenda de eventos: Acompañamiento a eventos deportivos, culturales y recreativos que funcionaron como imán para nuevos perfiles de turistas.
“Cuando crece el turismo, crecen también nuestros comercios, la gastronomía, los alojamientos y el trabajo de muchos dolorenses”, concluyó el jefe comunal. En un invierno donde la mayoría de las postales turísticas del país mostraron plazas vacías, el récord de este distrito bonaerense aparece como un caso testigo de cómo la planificación soberana puede blindar la economía regional frente a la crisis.

