En el último Campeonato Mundial de la Pizza celebrado en Parma, Italia, un nombre bonaerense hizo roncha: Ezequiel Ortigoza. El joven oriundo de Rafael Calzada se consagró con el segundo puesto en la categoría de Freestyle, tras una presentación que combinó destreza técnica con un espectáculo visual de alto impacto.
La competencia fue extremadamente reñida. Ortigoza alcanzó una puntuación de 484, quedando a tan solo un paso de la gloria máxima, ya que el ganador obtuvo 485 puntos.
Aunque el resultado le dejó un sabor agridulce por la cercanía del primer puesto, el jurado no escatimó en elogios para su rutina, que incluyó maniobras inéditas en este certamen.
Fuego y acrobacias
Lo que realmente cautivó a los jueces y al público en Italia fue la osadía de su presentación. Ezequiel realizó una coreografía donde hizo girar sobre su cabeza una masa de seis kilos y un metro y medio de diámetro.
No conforme con el desafío físico, redobló la apuesta incorporando fuego a sus movimientos, una innovación que marcó la diferencia frente a otros competidores.
A sus 36 años y tras una carrera que comenzó a los 15 ayudando a su padre, Ortigoza ya cuenta con títulos mundiales obtenidos en Las Vegas y Nápoles. Sin embargo, el trofeo de Parma es el único que le falta en su vitrina.
“Ya gané en otros torneos importantes, solo me falta este para poder retirarme”, confesó el maestro pizzero, quien reconoce el enorme desgaste físico que implica la disciplina del freestyle. A pesar de haber pensado en retirarse de esta categoría, la mínima diferencia en el marcador lo motivó a intentarlo una vez más.
“Es una rutina de tres minutos donde tenés que demostrar toda tu destreza, coordinar con la música, transmitir energía y, además, hacer trucos difíciles“, dijo a la prensa.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor también el riesgo de fallar y perder puntos. “Un error te puede costar todo. Nos preparamos un año entero y en un segundo, por una equivocación o mala decisión, podés tirar todo a la basura“, reconoció.
Su objetivo es volver el próximo año, perfeccionar su técnica y finalmente retirarse de las acrobacias como campeón absoluto en Italia.

