En el marco del programa Parecemos Buenos Amigos, emitido por Infocielo Play, Facundo Lafit, historiador, puso bajo la lupa la construcción del relato histórico que sostiene el gobierno actual. La mesa de debate abordó una cuestión central, ¿son las ideas de libertad de los próceres argentinos las mismas que pregona el presidente Javier Milei? La respuesta de Lafit, cargada de matices históricos, sugiere una profunda distorsión por parte de la gestión libertaria.
Realidad vs relato
Durante la entrevista, el historiador señaló que existe una tendencia a “simplificar o tergiversar” las figuras de la historia nacional para adaptarlas a necesidades políticas contemporáneas. Uno de los puntos más críticos fue la utilización de Juan Bautista Alberdi, de quien se afirmó que “también es víctima del relato libertario” y que sobre su obra “hay un recorte muy muy intencional”.
A diferencia de la gestión de Mauricio Macri, que mostraba cierto “desdén” por la historia, el “mileísmo” se caracteriza por buscar en el pasado una validación ideológica.
Según se explicó Lafit en el estudio de Infocielo Play, este sector “construye un cierto relato histórico y busca encontrar su filial una legitimación ahí de la historia”. Sin embargo, esta búsqueda se topa con la complejidad de los términos, “la palabra libertad tiene muchas acepciones, depende el contenido con que la cargues es un concepto de los más complejos”.
El uso político de la historia
El caso de Manuel Belgrano resultó paradigmático en el análisis. Aunque el gobierno actual lo reivindica como un pionero del libre comercio, la realidad histórica muestra un perfil distinto. En la entrevista se aclaró que Belgrano no se nutría exclusivamente del liberalismo de Adam Smith, sino de la “fisiocracia española o napolitana”, propias de países que aún no habían atravesado la Revolución Industrial.
Esta diferencia de contexto es fundamental para entender el rol que el prócer le asignaba a las instituciones públicas. Mientras que el programa actual busca reducir al mínimo la estructura pública, “Belgrano fue de los que pensó que era necesario que el estado tuviera ese papel decisivo, justamente me parece contrario a lo que viene defendiendo el mileísmo que es cada vez reducir más esa función”, explico el historiador.
De este modo, la crónica de lo debatido en Parecemos Buenos Amigos deja una advertencia sobre el uso político de la historia, la libertad de mayo y la de Alberdi parecen tener poco que ver con la interpretación que hoy se intenta imponer desde el poder central

