En una reveladora entrevista brindada a FM Cielo 103.5, en el programa “Palabras más, palabras menos” el exministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, desglosó la compleja situación socioeconómica de la Argentina tras los últimos datos de pobreza difundidos por el INDEC. El análisis se da en un contexto de profunda incertidumbre, donde los números oficiales parecen chocar con la experiencia cotidiana de las familias que no logran cubrir sus necesidades básicas.
Alquileres y servicios: El peso invisible que consume hasta la mitad del presupuesto familiar
Uno de los puntos más críticos de la charla fue la obsolescencia de los métodos de medición. Arroyo explicó que la canasta básica no refleja el peso real de los gastos actuales: “Hoy se paga mucho de luz, gas, agua, alimentos, transporte, medicamentos. Hoy en la práctica entre el 35 y el 50 por ciento del gasto de una familia tiene que ver con esto que está ponderado como algo menor”.
Esta desconexión genera situaciones paradójicas en la clase media y baja. El exministro ejemplificó con el drama de la vivienda: “Estamos frente a una generación de inquilinos; el gasto de alquiler no está contemplado”. Según su visión, esto crea “falsos no pobres” ante la estadística: “Si yo soy una familia tipo y entre los dos juntamos 1,5 millones de pesos pero pagamos 500.000 de alquiler, para el INDEC no soy pobre”.
Del desempleo al “sobreempleo” de supervivencia
La crónica de la calle que trazó Arroyo describe un cambio en la fisonomía del trabajo. Ya no se trata solo de la falta de empleo, sino de una degradación de la calidad de vida de quienes trabajan porque “hoy los sectores pobres básicamente tienen un fenómeno de desempleo y sobreempleo. Laburan su laburo y además le meten horas al auto, a la moto, a la bici para encontrar la vuelta como pueden”, explicó el ex ministro.
El impacto de las plataformas digitales aparece como un paliativo que, a la larga, profundiza el deterioro. “Hoy esa persona en general estaba laburando en la fábrica y además manejaba un auto. Ahora le mete 14 horas a eso; sigue teniendo ingresos, pero todo se va deteriorando”.
La soga al cuello: El peligro de las billeteras virtuales
Para Arroyo, el dato que define la temperatura social hoy no es solo el ingreso, sino el nivel de asfixia financiera. “Gran parte de la familia de Argentina no les alcanza la plata y se endeudan y al mes se vuelven a endeudar. Eso es lo que marca el deterioro de la vida cotidiana”.
El dirigente puso el foco en un fenómeno reciente: el endeudamiento a un “click” de distancia, especialmente peligroso para los sectores vulnerables que cobran planes sociales. “Las billeteras virtuales han dado crédito a lo que sea y como sea; son tasas monstruosas”. Con un tono de denuncia, calificó estas prácticas como abusivas: “son usurarias. No puede una persona sacar 200.000 pesos y devolver un millón… Si se triplicó el nivel de mora no es un problema de que uno sabe o no sabe (educación financiera), sino que está tapado de deudas”.
Finalmente, Arroyo advirtió que, aunque la inflación haya bajado respecto a los picos anteriores, “la tendencia social es preocupante. Hoy es claro que la situación está empeorando porque está cayendo el consumo, porque no están aumentando los ingresos y porque está subiendo mucho el costo de vida”. La entrevista cerró con un llamado a reconocer que la pobreza es multidimensional y que, más allá de los ingresos, depende de las oportunidades reales de vivienda, salud y educación.

