Las Guerreras llegaron a la revancha con ventaja después de haberse impuesto 1-0 en el partido de ida. Sin embargo, el conjunto Calamar logró igualar la serie al quedarse con el mismo resultado en Rosario, por lo que el título tuvo que definirse desde los doce pasos.
Central festejó ante su gente
El encuentro disputado en el Gigante de Arroyito terminó con triunfo de Platense por 1-0, resultado que llevó la definición al punto penal tras el 1-1 en el marcador global.
En esa instancia, Rosario Central fue más efectivo y logró quedarse con el campeonato, desatando el festejo de las jugadoras y de los hinchas que acompañaron al equipo en una jornada histórica.
El título representa el cierre perfecto para una campaña que ya había tenido como gran objetivo el ascenso a Primera División. El equipo canalla había asegurado su regreso a la máxima categoría dos fechas antes del final del campeonato.
Regreso a Primera y campeonato
Después de una temporada en la segunda categoría, Rosario Central volverá a jugar en la máxima división del fútbol femenino argentino.

El equipo rosarino y Platense, que también consiguió el ascenso, protagonizaron la definición por el título de la Primera B. Finalmente, las dirigidas por Matías Giugno se quedaron con el trofeo y cerraron el año con ascenso y campeonato.
Así, las Guerreras coronaron una campaña que comenzó con el objetivo de regresar a Primera y terminó con un festejo doble: el regreso a la elite y el título de campeonas de la Primera B.


