Una familia tipo necesita casi $2,5 millones por mes para cubrir sus gastos básicos en Rosario, según un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO). El informe registró un incremento interanual del costo de vida del 53%, unos 19 puntos porcentuales por encima de la inflación oficial.
Frente a estos números, la diputada justicialista Lucila De Ponti cuestionó la política económica del Gobierno nacional y advirtió sobre las dificultades que atraviesan los hogares para llegar a fin de mes.
“Durante tres años Javier Milei nos dijo que el sacrificio y el ajuste valían la pena porque, al menos, se iba a ordenar la macroeconomía”, sostuvo la legisladora. Y planteó: “¿De qué sirve un orden que se logra a costa de que nadie llegue a fin de mes?”.
Para De Ponti, “el Gobierno hace agua”. En ese sentido, cuestionó los conflictos políticos y los escándalos de corrupción, y señaló que la desaceleración de los precios, uno de los principales objetivos económicos de la administración nacional, tampoco logró sostenerse en el tiempo.
Cuánto necesita una familia para alimentarse en Rosario
El relevamiento del CESO también puso el foco en el costo de los alimentos. En septiembre, una familia tipo necesitó al menos $860.000 mensuales para cubrir la alimentación, un aumento del 13,1% respecto de junio.
Entre los productos que más subieron se encuentran algunos de los consumos esenciales de los hogares: la cebolla aumentó un 64%, la papa un 60%, el pan un 32% y la leche un 22%.
El estudio también comparó el costo de vida familiar (CVF) con los ingresos de distintas actividades laborales. El promedio alcanzó los $2.465.882 mensuales, aunque en algunos barrios rosarinos la cifra fue todavía mayor. En Bellavista, por ejemplo, llegó a $2.638.310.
Ningún salario alcanza para cubrir el costo de vida
Uno de los datos más preocupantes del informe es la distancia entre los salarios y el costo mensual de una familia. Según el relevamiento, ninguna de las actividades con mayor cantidad de trabajadores alcanza a cubrir el 100% de ese gasto.
Los ingresos de un oficial de la construcción son los que mejor se aproximan, aunque apenas representan el 59% del costo de vida familiar. Detrás aparecen los salarios de los policías, que cubren el 58%; los docentes, el 55%; los empleados de comercio, el 53%; y los trabajadores municipales, el 50%.
La situación es aún más compleja para los sectores con menores ingresos. Una trabajadora de casas particulares y un jubilado que cobra la mínima pueden cubrir con sus haberes apenas el 21% del costo de vida de una familia tipo.
De Ponti alertó por el endeudamiento y el impacto del ajuste en los hogares
La diputada advirtió que las dificultades económicas no se limitan a la pérdida del poder adquisitivo, sino que también afectan la vida cotidiana y los vínculos familiares.
“Cada vez hay más gente que se endeuda para comprar comida, que no paga los servicios, que recorta gastos esenciales”, afirmó. Y agregó que detrás de esas situaciones hay “noches sin dormir y muchos dolores de cabeza”.
Además, remarcó que la falta de ingresos repercute en las relaciones familiares y que las mujeres suelen cargar con una parte desproporcionada de las tareas de cuidado y del sostenimiento de los hogares.
“Cuando trabajar no alcanza para vivir, lo que se rompe es el pacto básico de una sociedad”, expresó De Ponti. En esa línea, reclamó un Estado que vuelva a priorizar a los sectores más vulnerables, con medidas orientadas a recomponer los ingresos y proteger la salud mental y los vínculos familiares.
“Hoy el Estado juega para los más poderosos”, cuestionó la legisladora, quien sostuvo que es necesario recuperar políticas públicas de acompañamiento a las familias. También manifestó su confianza en la capacidad de la sociedad para salir adelante si existen condiciones que favorezcan esa recuperación.
Cómo se mide el costo de vida en Rosario
El CESO realiza relevamientos trimestrales en comercios barriales para estimar el costo de vida de las familias rosarinas.
A partir de diciembre de 2025, el informe incorporó una actualización metodológica del indicador de costo de vida. El cambio incluye una revisión de la canasta representativa de consumo, construida a partir de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares 2017-2018, con el objetivo de reflejar de manera más precisa los gastos de los sectores populares.
La nueva metodología reasigna el peso de distintos rubros y otorga mayor relevancia a consumos que, según el organismo, estaban subrepresentados en la medición anterior. Desde el CESO sostienen que estos cambios explican parte de la brecha con las estadísticas oficiales, cuyas mediciones consideran desfasadas respecto de la realidad económica de los hogares rosarinos.


