La Municipalidad de Rosario clausuró tres chatarrerías durante una serie de controles realizados esta semana, en los que también se secuestraron cobre y elementos de cableado cuyo origen no pudo ser acreditado. Los materiales quedaron a disposición de la Justicia y las actuaciones fueron remitidas al Tribunal Municipal de Faltas, que deberá determinar las sanciones correspondientes.
Los procedimientos estuvieron a cargo de la Secretaría de Control y Convivencia, a través de las áreas de Inspección de Industria, Comercio y Servicios y de Control Urbano. El objetivo es frenar la comercialización de metales de procedencia dudosa, especialmente aquellos que podrían provenir del robo de cables del tendido público.
Según los datos oficiales, durante 2026 se realizaron alrededor de 30 inspecciones en chatarrerías, que derivaron en 18 clausuras.
El secretario de Control y Convivencia, Diego Herrera, señaló que los operativos forman parte de una política sostenida de prevención. “Esto tiene que ver con una cuestión de seguridad ciudadana”, sostuvo el funcionario, quien remarcó que los controles continuarán para profundizar las tareas de fiscalización.

Dónde fueron clausuradas las chatarrerías en Rosario
Las inspecciones se desarrollaron en tres establecimientos ubicados en diferentes sectores de la ciudad.
El primero de los operativos tuvo lugar en Patricias Argentinas al 4200, donde los inspectores dispusieron la clausura del comercio y secuestraron 10 kilos de cobre de procedencia no acreditada. Además, labraron un acta por la ocupación de la calzada con una batea e intimaron al responsable a liberar el espacio público.
En tanto, en Avellaneda al 4200, las autoridades también clausuraron el establecimiento y registraron una infracción por la ocupación indebida de la vereda.
El tercer procedimiento se llevó adelante en Ayacucho al 4400, donde se ordenó el cierre del local y se secuestraron elementos de cableado cuyo origen no pudo ser justificado.

Qué puede pasar si reabren los comercios clausurados
Desde el municipio advirtieron que los responsables de los establecimientos deben cumplir con las medidas dispuestas. La reapertura sin autorización puede derivar en una nueva intervención de los inspectores y en una denuncia penal por desobediencia, además de otras responsabilidades que pudieran corresponder.
Las actuaciones administrativas fueron enviadas al Tribunal Municipal de Faltas, organismo que evaluará las infracciones y determinará las sanciones en cada caso.
Por último, las autoridades confirmaron que los controles en chatarrerías continuarán en distintos puntos de Rosario, con el propósito de desalentar la compra y venta de materiales de origen dudoso y reforzar las acciones de prevención vinculadas con la seguridad ciudadana.


