El Gobierno de Javier Milei decidió este lunes elevar la tensión diplomática con el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. A través de la Cancillería y de sus equipos jurídicos, Argentina inició un procedimiento de arbitraje internacional por el proyecto petrolero “Sea Lion” y le dio a Londres un plazo de dos semanas para frenar las actividades vinculadas con la explotación en la Cuenca Malvinas Norte. Si no hay respuesta, anticipó que recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
La ofensiva llega pocos días después de la participación de Milei en la Asamblea General de Naciones Unidas y de su regreso de Estados Unidos, donde el Presidente volvió a plantear el reclamo argentino pero no tuvo una reunión bilateral con Donald Trump. En paralelo, el mandatario estadounidense sí mantuvo un encuentro cara a cara con el primer ministro británico Andy Burnham, con quien confirmó que hablaron sobre las Islas Malvinas.
Ese contraste había dejado en segundo plano el respaldo que Trump había insinuado semanas atrás hacia la posición argentina. Ahora, Milei vuelve a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda internacional, pero lo hace con una medida concreta contra Londres y con la amenaza de llevar la disputa al plano judicial internacional.
Milei endureció el reclamo por el proyecto Sea Lion
La Oficina del Presidente informó que el mandatario instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos argentinos a activar el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
El objetivo es frenar las actividades hidrocarburíferas vinculadas con Sea Lion, proyecto ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, y evitar que continúen operaciones que la Argentina considera ilegítimas sobre recursos de su plataforma continental.
El Gobierno argentino emplazó al Reino Unido a adoptar las medidas necesarias para impedir tanto el inicio como la continuidad de las actividades de explotación. El plazo fijado es de dos semanas.
Si Londres no modifica su posición dentro de ese período, Argentina anticipó que solicitará al Tribunal Internacional del Derecho del Mar la adopción de medidas provisionales destinadas a preservar los derechos que reivindica sobre la plataforma continental.
La ofensiva jurídica no comenzó desde cero. A principios de septiembre, el Gobierno ya había anunciado medidas contra 45 personas y empresas vinculadas, según la Casa Rosada, con actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las islas. También había puesto en marcha nuevas herramientas de coordinación dentro de la Cancillería para reforzar la política exterior vinculada con Malvinas.
El contraste con Trump y la reunión con el premier británico
La decisión argentina adquiere otra dimensión por lo ocurrido durante la gira de Milei por Nueva York. El Presidente volvió a reclamar ante Naciones Unidas una solución pacífica para la disputa de soberanía y sostuvo que la Argentina no esperaría pasivamente a que la comunidad internacional actuara. En ese discurso, Milei afirmó que el país iba a “tomar cartas en el asunto”.
Sin embargo, durante la visita no se produjo la esperada reunión bilateral con Trump. Milei sí mantuvo un encuentro con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, mientras que el presidente estadounidense recibió al británico Andy Burnham.
El encuentro Trump-Burnham tuvo además un ingrediente especialmente sensible para Buenos Aires: el propio primer ministro británico confirmó que las Islas Malvinas estuvieron entre los temas conversados. Ambos mandatarios describieron la relación entre Washington y Londres en términos positivos.
La situación contrastó con las expectativas que había generado Trump semanas atrás, cuando se mostró dispuesto a involucrarse en la disputa entre Argentina y el Reino Unido. El mandatario estadounidense había llegado incluso a decir que podría intentar resolver el conflicto si las partes se lo solicitaban.
“Se defienden con hechos, no con palabras”
Milei acompañó el anuncio con un mensaje en sus redes sociales en el que buscó presentar la medida como una demostración concreta de su política sobre las islas.
“Instruí a la Cancillería y a nuestros equipos jurídicos a iniciar el arbitraje internacional contra el Reino Unido por el saqueo ilegal de nuestros recursos a través del Proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte”, escribió.
Y agregó: “Si en 2 semanas el Reino Unido no frena la explotación ilegítima, vamos a ir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar”.
El Presidente cerró el mensaje con una consigna que resume el tono elegido por la Casa Rosada: “LAS MALVINAS SON ARGENTINAS y se defienden con hechos, no palabras”.
La Casa Rosada fundamentó la presentación en las resoluciones de Naciones Unidas sobre la cuestión Malvinas, entre ellas la Resolución 2065, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, y la Resolución 31/49, que insta a ambos países a evitar medidas que impliquen modificaciones unilaterales de la situación mientras continúe el proceso de negociación.
El nuevo paso deja así abierta una instancia de mayor confrontación diplomática con Londres, con el proyecto petrolero Sea Lion como nuevo punto de disputa y con el Gobierno argentino dispuesto a trasladar el conflicto al ámbito de los tribunales internacionales.


