La situación del turismo en Mar del Plata enciende alarmas entre empresarios, comerciantes y trabajadores. A pocas semanas del inicio de las vacaciones de invierno, las reservas hoteleras apenas alcanzan el 30% de ocupación, un porcentaje que el sector considera insuficiente para afrontar una temporada baja que ya muestra señales de fuerte deterioro.
La expectativa está puesta en las contrataciones de último momento, una modalidad que se volvió habitual en los últimos años. Sin embargo, los referentes de la actividad reconocen que el escenario actual es mucho más complejo que en temporadas anteriores.
En ese contexto, el vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata, Rolando Dominé, advirtió que “las reservas están muy flojas, apenas rondan el 30%” y explicó que el sector espera que se repita la tendencia de los turistas a definir sus viajes sobre la fecha.
Los números preocupan porque históricamente para esta época del año la ciudad solía registrar niveles de reservas considerablemente superiores. En algunos casos, los hoteles de categorías más económicas enfrentan dificultades para cubrir siquiera sus costos operativos.
La crisis ya se llevó 40 establecimientos
Mientras los operadores turísticos esperan una reacción de la demanda, la realidad económica ya golpeó de lleno a uno de los motores productivos más importantes de la Costa Atlántica.
En apenas 60 días, unos 40 establecimientos gastronómicos y hoteles cerraron definitivamente sus puertas, según relevamientos realizados por el sindicato gastronómico UTHGRA.
La consecuencia más inmediata fue la pérdida de más de 400 puestos de trabajo solo en esos rubros y en los últimos 2 meses, en una ciudad donde el empleo vinculado al turismo representa una parte central de la actividad económica.
Entre las cervecerías y bares que dejaron de funcionar aparecen nombres conocidos como Antares (sucursal Bernardo de Irigoyen), Cheverry del Paseo Aldrey, Siracusa, Bronte, Brooklyn, The Box Burger y Humo Patio de Carnes.
La crisis también alcanzó al sector cafetero. Cerraron tres sucursales de Adorado, además de Nina Café, Casa Rosa, La Bicicleta y Lima Linda.
A la lista se suman restaurantes y bodegones tradicionales como las tres sucursales de Weiss, El Bodegón del Pela, La Rural, Di Mero, Vía del Amore, Hielo y Pizza, Chill Out, Bonsai, La Vereda de Vicente, Comix y Rotisería La Rosca.
Los hoteles tampoco logran escapar al ajuste
El impacto económico también golpeó a la hotelería marplatense.
Entre los establecimientos que cerraron definitivamente figuran el Hotel Castelmar, con más de 20 años de trayectoria, además de los hoteles Cervantes, Castelar, Dodo, CIR y Nuevo Boulevard.
Desde el sector advierten que la combinación de caída del turismo interno, aumento de costos operativos, presión tributaria y retracción del consumo vuelve cada vez más difícil sostener la actividad.
El propio Dominé reconoció la complejidad del momento al señalar que “hay hoteles que están poniendo plata de su bolsillo para seguir abiertos”, reflejando la delicada situación financiera que atraviesan muchos establecimientos.
Casi 200 locales vacíos en la ciudad
La retracción económica también se refleja en las principales zonas comerciales de Mar del Plata.
Un relevamiento realizado por las cámaras empresariales UCIP y AEHG detectó al menos 190 locales vacíos, una cifra que transmite a las claras la magnitud de la crisis que atraviesan comerciantes y emprendedores.
Las avenidas Juan B. Justo y 12 de Octubre aparecen entre los corredores más afectados por el cierre de negocios.
Los datos económicos acompañan ese deterioro. Las ventas minoristas presenciales cayeron un 5,8% interanual, mientras muchos comerciantes denuncian pérdidas mensuales que llegan a los 10 millones de pesos y dificultades para afrontar obligaciones impositivas, salariales y financieras.
La apuesta está puesta en las vacaciones de invierno
Es por esa razón que las vacaciones de invierno aparecían como una prueba decisiva para gran parte del sector turístico marplatense.
Empresarios hoteleros y gastronómicos coinciden en que una recuperación de la demanda podría frenar la sangría de cierres y despidos que se registra desde comienzos de año. Sin embargo, también reconocen que el comportamiento de los turistas cambió significativamente y que las decisiones de viaje suelen tomarse apenas días antes de cada escapada.
Por eso, aunque el nivel actual de reservas apenas ronda el 30%, todavía mantienen expectativas de un repunte de último momento.
La preocupación, no obstante, sigue siendo alta. Si el consumo interno no logra reactivarse durante el invierno, la ciudad podría enfrentar nuevos cierres de comercios, restaurantes y hoteles en los próximos meses, profundizando una crisis que ya impacta de lleno sobre el principal destino turístico de la provincia de Buenos Aires.

