Con el petrolero Eva Perón culminado y el Juana Azurduy varado al 55 por ciento de su construcción, los trabajadores del astillero bonaerense exigen al Ejecutivo provincial rescindir el contrato con PDVSA para recuperar las gradas y vender los buques a privados.
La historia reciente del Astillero Río Santiago se debate entre la capacidad técnica de una planta única en la región y el desgaste de tres décadas en “modo supervivencia”. En una entrevista brindada a PBA Radio en el programa Parecemos Buenos Amigos de LA CIELO FM 103.5, conducido por Eduardo Medici, Francisco Banegas, de ATE Ensenada, explicó que el petrolero Eva Perón está terminado y que, debido al incumplimiento del contrato por parte de Venezuela, la Provincia podría apropiárselo.
La camisa de fuerza de 1995: una ley para no competir
El origen de las ataduras comerciales del astillero se remonta a la década del noventa, cuando la planta fue transferida al ámbito bonaerense. “El astillero tiene muchísimos enemigos. Cuando pasa a la provincia de Buenos Aires allá por el año 93, lo que querían era cerrarlo, privatizarlo para cerrarlo. Como no pudieron por la resistencia de los trabajadores, en el año 95 nos pasaron a una zona franca”, recordaron durante el programa radial.
Esta condición normativa impuso una severa barrera para operar dentro del mercado nacional. “Significa que vos podés construir para el extranjero nada más; no podés construir para el territorio nacional, y si construís para el territorio nacional tenés que pagar unos aranceles, unos impuestos y eso se encarece. Eso se hizo para que no pueda competir una industria estatal con el resto de las navieras privadas”, detalló el representante de ATE
Pese a que modificar esta ley nacional exige una compleja tramitación parlamentaria en el Congreso de la Nación, la organización sindical logró impulsar la Ley de Industria Naval. Su artículo 15 establece que los organismos del Estado deben priorizar la construcción de embarcaciones en astilleros argentinos, norma canalizada a través de una comisión asesora en la Secretaría de Industria. Mediante ese mecanismo se intervino para que la fabricación de patrulleros para Prefectura Naval se realizase en el país, “de esas cuatro lanchas se hacían una en Francia y las tres se hacían en la Argentina. Lamentablemente las embarcaciones cayeron y quedaron en standby, aunque el contrato todavía está vigente”, remarcaron sobre los proyectos demorados.
Gigante de tres gradas: el diferencial de gran porte
A pesar de los obstáculos regulatorios, Río Santiago conserva un músculo industrial sin equivalentes en la Argentina. Mientras que otros talleres como Tandanor fueron concebidos originalmente para reparación de naves o los astilleros marplatenses se enfocaron en la flota pesquera, la planta de Ensenada mantiene la infraestructura para proyectos de gran escala. “Es el único astillero en el país que puede construir barcos de gran porte por el tamaño de las instalaciones y las maquinarias que tiene”, afirmó Benegas.
El potencial operativo de la planta descansa en sus tres gradas inclinadas. En la grada principal se han levantado embarcaciones de 239 metros de eslora, una longitud equivalente a “dos cuadras y media” de extensión. En las gradas secundarias se gestaron históricamente naves como la Fragata Libertad, las patrulleras de la clase King y las lanchas LICA. “Hay margen para hacer una división inteligente del trabajo: que los buques pesqueros los haga Mar del Plata, los de gran porte Río Santiago y las reparaciones pasen a Tandanor”, explicó Benegas.
El laberinto venezolano: Eva Perón y Juana Azurduy
El gran escollo que paraliza las gradas es el acuerdo bilateral firmado para construir dos petroleros de 47.000 a 48.000 toneladas de porte bruto para la empresa estatal PDVSA. Los proyectos sufrieron severos contratiempos políticos y financieros. “Con el gobierno de Macri o Macri-Vidal se paralizaron esas obras; nosotros la peleamos para poder terminarlo. No pudimos hacerlo con ellos, pero sí lo hicimos con este gobierno”, puntualizó Benegas.
Sin embargo, cuando la primera de las naves estuvo lista, irrumpieron las restricciones geopolíticas externas. “Terminamos el Eva Perón, que está terminado hace un montón para entregarlo, y ahí aparece el bloqueo de Estados Unidos a Venezuela que no lo permite”, denunció el representante gremial.
La situación del segundo buque, el Juana Azurduy, refleja la parálisis física en las gradas del astillero. Con un nivel de ejecución estimado entre el 55 y el 60 por ciento , el enorme casco bloquea la estructura de botadura. “Si nosotros una vez que tengamos más trabajo necesitamos que ese barco vaya al agua, hay que botarlo”, advirtieron sobre la necesidad de despejar el espacio operativo.
La propuesta a Kicillof: rescisión contractual y venta a privados
Ante el bloqueo estadounidense y la interrupción de las relaciones contractuales con la petrolera caribeña, los trabajadores reclaman una pronta definición al gobernador Axel Kicillof. La salida propuesta consiste en rescindir formalmente el contrato con Venezuela para tomar posesión del Eva Perón y comercializarlo en el mercado privado.
“Hace rato que se lo venimos diciendo al gobernador de la provincia de Buenos Aires: hay un camino que es la rescisión del contrato, porque la provincia está en condiciones de poder rescindirlo. Se quedaría con el petrolero y se podría vender a alguna empresa”, sostuvo Benegas.
La maniobra entraña complejas derivaciones internacionales y comunicacionales. “No deja de ser un conflicto internacional. El próximo titular va a salir por el lado de ‘le robamos un barco a Venezuela’, por eso no es un tema fácil y tiene enormes complejidades”, admitió Benegas en PBA Radio.
Para encaminar la estrategia jurídica, la Fiscalía de Estado y diversas dependencias del gobierno bonaerense abrieron expedientes con el asesoramiento de una profesional de vasta experiencia en disputas soberanas. “Pusieron una abogada que está trabajando en este sentido, que es la misma profesional que nos representó con el tema de YPF. Creemos que va a ser una salida importante”, concluyó el referente del astillero, a la espera de que el Ejecutivo provincial decida si ejecuta la rescisión y recupera el activo para la industria naviera local.


