Otra empresa de capitales extranjeros puso el conocido “tachito” de venta sobre su operación en la Argentina y volvió a encender una señal de alerta en el mundo del trabajo. Se trata de la firma Urbaser dedicada a la gestión integral de residuos, que presta servicios de recolección, tratamiento y valorización de basura en distintas localidades del país y que hoy mantiene en vilo a unos 3.500 trabajadores, con un impacto especialmente sensible en la provincia de Buenos Aires.
La compañía, que opera en el país desde hace casi tres décadas, fue separada formalmente de su casa matriz en 2023, cuando se constituyó una sociedad específica para aislar los activos locales. Los fondos de inversión Blackstone y EQT adquirirán el resto del grupo Urbaser a nivel mundial por 5.600 millones de euros, pero la filial argentina no entra dentro de esta operación.
Por ese motivo busca comprador por separado, y está valuada entre 300 y 400 millones de euros. Sus dueños no quieren operar más en el país. A nivel internacional, el grupo opera en unos 15 países y gestiona más de 20 millones de toneladas de residuos anuales.
Morón, un punto clave en el mapa bonaerense
Dentro del entramado de servicios que la empresa presta, Morón aparece como una referencia central en territorio bonaerense. Allí funciona una de sus bases operativas más visibles, vinculada a tareas de higiene urbana y gestión de residuos. Se trata de un nodo operativo desde el cual se coordinan servicios esenciales para municipios del conurbano, y solo allí emplea a 500 personas.
Como ocurre con muchas empresas del sector, buena parte del personal está distribuido en contratos municipales: choferes, recolectores, operarios, mecánicos y supervisores que sostienen el funcionamiento diario del sistema. Por eso, aunque no exista un desglose público de empleados por distrito, la eventual venta genera inquietud directa en trabajadores bonaerenses que dependen de la continuidad de esos contratos.
Una decisión financiera tomada lejos del territorio
Los fondos de inversión que controlan la compañía avanzan en una reestructuración internacional y optaron por desprenderse del negocio argentino como un activo más.
La venta de la filial argentina forma parte de la estrategia de Platinum Equity, actual propietario de Urbaser desde 2021 tras adquirirla por 3.500 millones de euros, para generar plusvalías adicionales.
En la operación principal, Blackstone y EQT se repartirán el accionariado en partes iguales e inyectarán 1.300 millones de euros cada uno, destinados en parte a repagar un préstamo PIK de aproximadamente 1.000 millones de euros, además de asumir cerca de 3.000 millones de euros de deuda. Pero nada de esto incorpora a la gestora local de la empresa a la que se la separó como unidad de negocios diversa en 2023 y ahora no integra el paquete global.
Para concretar la operación en Argentina, la venta fue encomendada al Banco Santander, un movimiento que confirma que el proceso está en marcha. Mientras tanto, los trabajadores quedan atrapados en un limbo: saben que no hay un cierre inmediato, pero también que su futuro dependerá de quién compre y bajo qué condiciones.
En un contexto donde el Gobierno insiste en que la Argentina se convirtió en un destino atractivo para el capital externo, la escena vuelve a repetirse. Otra empresa extranjera decide irse, deja su operación en venta y expone el costado menos visible del modelo: “decisiones tomadas afuera que impactan adentro”. En Morón y en toda la provincia de Buenos Aires, la preocupación no es abstracta: se mide en puestos de trabajo que hoy miran el futuro con incertidumbre.

