La guerra interna de La Libertad Avanza está sumando un capítulo explosivo que deja estela y una escena impensada meses atrás. Ahora hasta Ramiro Marra salió a cuestionar, de manera indirecta pero evidente, la presunta “ingenuidad” de Javier Milei frente al escándalo de la cuenta anónima @periodistarufus, señalada dentro del propio oficialismo como un supuesto dispositivo digital ligado al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, para operar contra dirigentes propios libertarios.
El mensaje de Marra cayó como una bomba porque no vino desde la oposición ni desde periodistas críticos del Gobierno. Llegó desde alguien que fue fundador de LLA, uno de los dirigentes más leales al Presidente a pesar de su propia circunstancia por ser uno de los primeros “caídos” de la feroz interna libertaria.
“SÍ, LE MIENTEN”, escribió Marra en X. Y agregó: “Lo sufrí en carne propia. A veces uno decide callar y guardarse las cosas por el bien y la estabilidad del país, pero tampoco podemos fingir demencia eternamente”.
La frase más filosa fue otra: “La lealtad es con las ideas y con la verdad, no con el diario de Yrigoyen que le arman”.
En el universo libertario el mensaje fue leído como una acusación directa al entorno presidencial y, especialmente, a quienes rodean políticamente a Milei y construyen la información que le llega al despacho presidencial.
La bomba de @periodistarufus
El trasfondo del mensaje tiene nombre propio: @periodistarufus, una cuenta anónima de redes sociales que durante meses se dedicó a filtrar internas, atacar dirigentes libertarios y amplificar operaciones políticas dentro del oficialismo.
La novedad es que el escándalo, a diferencia de lo que podría estimarse explotó por una denuncia propia y no opositora, cuando sectores libertarios empezaron a acusar abiertamente a Martín Menem de estar detrás de esa cuenta o, al menos, de manejar un esquema digital vinculado a ella.
Las sospechas crecieron después de la difusión de pruebas técnicas, capturas y cruces de información que circularon dentro del mundo libertario y que apuntaban al presidente de la Cámara de Diputados.
El tema escaló tanto que Javier Milei tuvo que salir públicamente a defender a Menem y negar cualquier vínculo. El Presidente aseguró que todo se trataba de una maniobra “armada” para generar conflictos internos.
Sin embargo, puertas adentro de La Libertad Avanza, muchos interpretaron que Milei estaba defendiendo una versión que buena parte del propio oficialismo ya no cree.
Ahí es donde aparece la carga política del tuit de Marra. Porque cuando escribió “Lo sufrí en carne propia”, muchos entendieron que estaba hablando de operaciones internas similares a las que terminaron expulsándolo del espacio.

Marra rompió el silencio
El exlegislador libertario viene desde hace tiempo sugiriendo que fue víctima de maniobras internas dentro de La Libertad Avanza. Sin embargo, hasta ahora había evitado confrontar directamente con Milei.
Por eso su mensaje sorprendió incluso dentro del oficialismo, ya que por primera vez dejó entrever que el Presidente estaría aceptando versiones falsas construidas por su propio entorno.
La referencia al “diario de Yrigoyen” es recurrente. En la política argentina esa expresión se usa para describir a líderes encerrados en una burbuja informativa donde colaboradores y operadores maquillan la realidad para evitar conflictos. Por un lado los exculpan por ser supuestamente “engañados”, pero a la vez los terminan dejando ver como a imbéciles o hasta subnormales.

Y eso es exactamente lo que Marra pareció insinuar: que Milei “elige creer” una versión de los hechos que incluso muchos libertarios consideran insostenible.
“No podemos fingir demencia eternamente”, remarcó además el exaliado presidencial, en otra frase que dentro del oficialismo fue interpretada como una advertencia política.
La tensión escala en una pelea feroz entre distintas terminales de poder libertarias. Uno, el armado de Karina Milei y Martín Menem, y otro, el universo político-digital vinculado a Santiago Caputo.
Mientras tanto, el Presidente intenta negar una interna que ya se volvió imposible de ocultar. Y el dato político más fuerte es que hasta dirigentes históricos propios empiezan a deslizar que Milei no estaría viendo (o no querría ver) lo que ocurre delante suyo.

