La escena sorprendió incluso a quienes lo escuchaban con atención quirúrgica. En el programa Puro Show, ni más ni menos que de Canal 13 del Grupo Clarín, Guillermo Francella dejó caer una definición que hizo ruido horas más tarde, cuando el recorte empezó a circular en redes.
Porque no fue un exabrupto ni tampoco una frase sacada de contexto. Fue un auténtico diagnóstico directo sobre el estado de la industria audiovisual en tiempos del gobierno de Javier Milei.
Mientras buena parte de los portales eligió destacar fragmentos más livianos de la extensa entrevista, este tramo más incómodo, en particular, quedó relegado.
Sin embargo, fue el más potente políticamente. Porque el actor, más asociado en el último tiempo a un clima cultural cercano al oficialismo libertario, habló de “falta de trabajo, de ausencia de ficción y de un panorama desolador“.
“No hay ficción”
“Hay una realidad que que no hay trabajo, no hay ficción. Los dos hijos míos son actores y me lo expresan todo el tiempo. El panorama es desolador, no se filma. O obviamente que la televisión abierta desapareció”, afirmó Francella, sin rodeos.
La frase tiene un peso específico mayor viniendo de alguien que, hasta ahora, había evitado cuestionar de manera explícita el rumbo oficial en materia cultural.
En un contexto donde los recortes al INCAA, la anulación de pauta publicitaria “en blanco” a los canales de televisión, y la quita de subsidios impactan de lleno en la producción, el actor describió lo que para muchos trabajadores del sector es una evidencia cotidiana, pero que asombró viniendo de él.
Francella profundizó con una mirada histórica que contrasta pasado y presente: “Cuando yo empecé había unitario, tiras diarias, tiras semanales, siempre había muchísimo trabajo y eso nos permitía a nosotros, protagonistas, de golpe observar la novela de la tarde”.
Lo que subrayó fue la existencia de un ecosistema laboral que hoy parece extinguido y no pareció nostalgia “boba” de épocas pasadas. Describió a un sistema donde la televisión abierta funcionaba como semillero y donde la ficción argentina tenía presencia constante en pantalla.
Continuidad perdida
En otro tramo, el actor explicó cómo operaba esa cadena virtuosa: “Si quién es el que hace de chofer, de tal… Nos gustan estos muchachos, esta chica ¿Por qué no la convocás para un casting y la llevamos a Mar del Plata? Siempre había una continuidad laboral y hoy desapareció”.
La idea de continuidad laboral es central, porque no se refiere únicamente a figuras consagradas, sino a técnicos, actores secundarios y equipos completos que encontraban en la ficción televisiva y cinematográfica un circuito sostenido de empleo. Hoy, según su diagnóstico, ese circuito se quebró.
Y cerró con una frase que supera cualquier grieta porque es una verdad inocultable: “Hoy hay algo que excede a si opinás así, o a si opinás de otro modo. Es la verdad, no hay trabajo, la gente dejó de concurrir al cine”.
Ahí está el punto que descolocó a muchos. Fue mucho más que una discusión ideológica. Un llamativo y desconcertante Francella desmenuzó sin pelos en la lengua un dato de la realidad.
Que lo exprese alguien que no había confrontado públicamente con el gobierno en materia cultural le agrega ese condimento político inevitable y vuelve a poner en debate el impacto del ajuste sobre la cultura argentina. A pesar del ocultamiento cómplice del fragmento.

