Jorge Fontevecchia dijo en voz alta lo que hasta ahora circulaba solo en pasillos y grupos de WhatsApp de la política y el periodismo. El titular de Editorial Perfil cuestionó de manera directa el estado emocional de Javier Milei y lanzó una frase que no pasó desapercibida: “¿No se dan cuenta que este hombre no está bien?”.
La pregunta llega después de meses de agravios cruzados entre el Presidente y el editor, en una pelea que empezó por la pauta oficial y terminó en los tribunales.
De “quebrador serial” a la Justicia
El conflicto no es nuevo, pero subió de tono cuando Milei celebró en programas afines que Perfil “está camino a la quiebra” porque, sin pauta oficial, “ahora va a la quiebra”. El Presidente fue más allá y calificó a Fontevecchia de “quebrador serial” y “delincuente”, sumándolo a su lista de “periodistas ensobrados”.
Fontevecchia no se quedó callado y apeló a la historia de su medio para responder: “No pudo quebrarnos la dictadura militar, ni Menem con sus 30 juicios, ni las bombas, ni los asesinos de José Luis Cabezas, ni tampoco pudo Néstor Kirchner poniendo cero de publicidad oficial. Tampoco va a poder quebrarnos usted”.
La pelea ya tiene cuatro demandas en la Justicia: una por daños y perjuicios por “mentiras agravadas” y otra por discriminación en el reparto de publicidad oficial, con una acusación puntual: que el Gobierno usa la pauta como premio y castigo, la misma práctica que Fontevecchia le crítica al kirchnerismo.
“Desquicio” e “incontinencia verbal”
Ahí es donde el editor de Perfil subió la apuesta. Fontevecchia habló de un “desquicio” en la conducta del Presidente y sostuvo que Milei tiene una “incontinencia verbal”: habla sin filtro y sin medir el impacto de lo que dice, incluso cuando lo perjudica a él mismo.
“Estamos naturalizando tener un presidente que, como se titula el célebre filme de Almodóvar, se encuentra siempre al borde de un ataque de nervios”, disparó Fontevecchia. Para el editor, ese patrón explica episodios como el cortocircuito diplomático con Brasil, la agresión desquiciada y cobarde a José Ignacio de Mendiguren, ex ministro de Producción de Duhalde, en la Sociedad Rural, o los ataques a Lula da Silva: hechos que, dice, Milei se busca solo cada vez que no tiene con quién pelearse en la escena local.
La Justicia, mientras tanto, sobreseyó a Milei en varias causas por injurias con el argumento de que sus dichos formaban parte del “debate público”.
Fontevecchia, un eterno “moderado” ahora no lo deja pasar: para él, el país normalizó y naturalizó algo que “nunca tuvo lugar en la historia política de este país”. La pregunta, dice, es hasta cuándo el gabinete “serio” va a seguir mirando para otro lado. Por lo pronto al menos un dueño de medios argentinos a nivel nacional ya se hartó de lo políticamente correcto de no decir del presidente lo que hasta un niño puede ver.

