El Gobierno de la provincia de Buenos Aires oficializó este martes un decreto que incrementa la recompensa ofrecida por información que permita hallar el cuerpo de Miguel Bru, el estudiante de periodismo desaparecido hace 33 años en La Plata. El monto, que hasta ahora rondaba los $5 millones, podrá llegar a los 10 millones de pesos.
La medida, firmada por el gobernador Axel Kicillof junto a los ministros Eduardo Javier Alonso (Seguridad) y Carlos Alberto Bianco (Gobierno), actualiza una serie de resoluciones y decretos que se vienen dictando desde 1998 y fija ahora la recompensa entre $5.000.000 y $10.000.000 para quien aporte información fehaciente que contribuya a encontrar e individualizar el cuerpo de Bru.

Un crimen que marcó a la democracia
Miguel Bru tenía 23 años y estudiaba en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata cuando, el 17 de agosto de 1993, fue detenido y torturado en la comisaría 9a de La Plata. El joven vivía en una casa tomada junto a compañeros de su banda de rock, vivienda que había sido allanada ilegalmente en más de una oportunidad por policías de esa dependencia. Bru había denunciado esos procedimientos, y desde entonces comenzó a sufrir amenazas y hostigamiento para que retirara la acusación.
Según pudo reconstruirse en el juicio, el joven fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio y trasladado a la comisaría 9a, donde fue visto con vida por última vez mientras era torturado. Su cuerpo nunca apareció, pese a que a lo largo de los años se realizaron más de 40 rastrillajes en distintos puntos de La Plata y Berisso, sin resultado.

El caso llegó a juicio oral y público en 1999 y terminó en una sentencia histórica: los policías Justo José López y Walter Abrigo fueron condenados a prisión perpetua por tortura seguida de muerte, privación ilegal de la libertad y falta de deberes de funcionario público, mientras que otros dos efectivos fueron sentenciados por encubrimiento.

Fue el primer juicio por un desaparecido en democracia que obtuvo sentencia firme, en 2003, por la Suprema Corte bonaerense, pese a que nunca se halló el cuerpo de la víctima.
La recompensa, en alza desde hace más de dos décadas
El nuevo decreto se suma a una cadena de normas dictadas desde el entonces Ministerio de Justicia y Seguridad: la Resolución 945/98, que ofreció por primera vez una recompensa, la 848/99 que la elevó, y los sucesivos Decreto 240/05, Resolución 160/17E y Decretos 1256/20 y 1045/22, que fueron actualizando el monto. La última cifra vigente, fijada en agosto de 2022 al cumplirse 29 años de la desaparición, era de $5 millones.

El decreto establece que quienes deseen aportar datos podrán hacerlo con reserva de identidad, presentándose ante los fiscales de Cámara de los distintos departamentos judiciales de la Provincia, ante la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 3 de La Plata, o ante la Dirección Provincial de Registro de Personas Desaparecidas, dependiente del Ministerio de Seguridad. El texto también ordena su difusión masiva a nivel nacional y local, especialmente en La Plata, donde ocurrió el hecho.
Un aumento que la inflación deja corto
Aunque el decreto duplica el monto nominal, el gesto queda muy por detrás de lo que exigiría una recomposición real.
Desde agosto de 2022 (cuando se fijaron los $5 millones vigentes hasta ahora), la inflación acumulada en el país, según los índices anuales del INDEC (211,4% en 2023, 117,8% en 2024, 31,5% en 2025 y alrededor de 17% en lo que va de 2026), ronda entre el 1.100% y el 1.300%. Eso implica que, para mantener el poder adquisitivo de aquellos $5 millones, la recompensa debería ubicarse hoy en el orden de los $60 a $70 millones.
Los $10 millones que ofrece ahora la Provincia representan, en términos reales, un valor menor al que tenía la recompensa cuatro años atrás.
Una búsqueda que no cesa
A más de tres décadas de su desaparición, la mamá de Miguel, Rosa Schoenfeld de Bru, sigue reclamando justicia y la aparición de los restos de su hijo.
Su padre, Néstor Bru, murió sin poder encontrarlo. En los últimos años, distintas pistas (desde huesos hallados en Berisso hasta rastrillajes con georradar en la excomisaría 9 y en la casa de uno de los condenados, además de un nuevo operativo este año en Abasto) reactivaron la búsqueda, aunque hasta el momento ninguna arrojó resultados definitivos.

