Daniel Hadad cuestionó la posibilidad de suspender o eliminar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a los próximos comicios, al considerar que cualquier reforma electoral impulsada por el Gobierno en ejercicio para su propio beneficio resulta objetable desde el plano ético. Fue en el marco de una extensa charla al aire de LA CIELO, junto a Albino Aguirre y Nuria González Rouco.
Sin definirse aún como candidato –una posibilidad que, admitió, lo tienta-, el dueño de INFOBAE aceptó la posibilidad de “debatir” e incluso “modificar” la Ley: “lo que no se puede es ‘yo estando en el poder hago un cambio para beneficiarme'”, sostuvo. En ese marco, advirtió que la iniciativa del Ejecutivo busca alterar las reglas en la misma elección donde estará en juego la ratificación del poder actual.
“A mí me parece muy poco ético hacerlo así. Yo entiendo perfectamente que se quiera modificar la ley electoral, bueno, hagámosla no para la elección que viene, sino para la otra en la que no me está afectando a mí o al que sea poder directamente”, remarcó, avalado el planteo de parte de la oposición en el mismo sentido.
El paralelismo con Italia y la propuesta de postergar la reforma
Para fundamentar la necesidad de postergar los cambios normativos y evitar sospechas de ventaja política, Hadad trazó un paralelismo con la discusión política europea. “El mismo debate se está dando, parece mentira, en este momento en Italia Meloni. Meloni ahora quiere cambiar la ley electoral que va a regir mientras ella apuesta a continuar en el poder y se paró la clase política italiana”, comparó.
Ante esta situación, propuso llevar cualquier modificación hacia adelante para desactivar la polarización: “Una forma de salir de los posicionamientos extremos y de la grieta en particular es eso, llevarla para más adelante, que es un razonamiento que además debiera ser lógico para cualquiera: ‘Che, si vamos a cambiar las reglas de juego que sea para adelante’. Pongamos una fecha: ¿cuándo? Para las elecciones del 30, en donde nadie puede suponer ni sospechar que hay cierta ventaja que quiera sacar aquel que impulsa la modificación”.
El dedo en la casta
Defensor del sistema de primarias, Hadad consideró que “las primarias es una buena herramienta” y recordó los mecanismos previos de selección de candidaturas en la historia argentina. Según su análisis, el país venía de “las opciones del referente que elige candidatos, con lo cual obviamente surgen candidatos que no representan a la sociedad sino a ese propio referente que elige a dedo”. También recordó la época de las elecciones internas partidarias, donde “tampoco había una definición de candidato que representara a la sociedad porque, en todo caso, representaba a los militantes de ese partido”.
En contraste, resaltó que “las primarias abiertas son un buen instrumento”, aunque advirtió que a veces se usan poco y cruzó las intenciones oficiales de modificarlas: “Lamentablemente parecería ser una medida más propia de la casta que la de aquellos que vinieron teóricamente a terminar con la casta, y da la sensación muchas veces como que se transformaron en una nueva casta”.
Para el empresario, frenar las PASO implica cerrar la puerta a nuevos participantes: “Cuando digo que es una herramienta que la quieren modificar para favorecer a la casta es: no quieren que entren nuevos jugadores”, ya que este sistema “le permite a cualquier persona que ahora te está escuchando y dice ‘che, yo la verdad quiero participar, quiero ser parte de un nuevo proyecto’, entonces elijo entrar en este partido ya existente y darle la interna a estos dirigentes ya existentes”.
Las prioridades de la sociedad y el rol de la conversación pública
Pese a la importancia institucional del debate, Hadad reconoció que la reforma electoral no figura entre las urgencias inmediatas de la población. “Lo primero que tenemos que decir es que nadie tiene en su cabeza la política como prioridad”, afirmó, señalando que las preocupaciones cotidianas giran alrededor del desempleo —“el tema del desempleo pasó a ser un tema número uno me parece en la cabeza de la gente”— y de la pérdida de poder adquisitivo. En ese sentido, reconoció que “se bajó la inflación, se bajó de tres dígitos a dos, o sea es cierto eso, sigue siendo alta, sí, sigue siendo muy alta para lo que es un país normal, pero lo que la gente siente es que llega tal día del mes y no hay dinero”.
Por estas razones, admitió que “tratar de poner el tema de las PASO en la agenda central es una misión imposible y con razón”, aunque defendió que “los que de alguna manera somos parte de la conversación o somos arquitectos de la conversación creo que no está mal que nos pongamos estos temas” para intentar terminar con la grieta que vive el país en los últimos años.


