El cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX despegó con éxito desde California, Estados Unidos, llevando a bordo el USAT-1, el histórico nanosatélite diseñado y construido íntegramente por docentes, estudiantes, becarios e investigadores de la Universidad Nacional de La Plata. El hito marca un precedente fundamental dentro del desarrollo científico y tecnológico de la educación pública argentina.
En la Facultad de Ingeniería de la UNLP se vivió una jornada cargada de expectativa y entusiasmo, donde la comunidad universitaria se reunió en masa para seguir la transmisión del lanzamiento en vivo. Apenas el vector espacial comenzó su ignición y se elevó hacia la atmósfera, la multitud reunida para acompañar el histórico momento respondió con un cerrado aplauso que celebró el esfuerzo de años de trabajo.

El decano de la Facultad de Ingeniería y director del CTA, Marcos Actis, contó cómo surgió la idea en plena pandemia (UNLP)
La arquitectura del primer nanosatélite universitario argentino
El USAT-1 se destaca por ser el primer CubeSat universitario del país diseñado bajo el formato estándar 3U, una estructura compacta y modular muy utilizada en la industria aeroespacial moderna. Su desarrollo representa una prueba de concepto crucial para validar la capacidad técnica de la academia local en la integración de componentes espaciales de alta precisión.
A través de esta plataforma, el equipo de la casa de altos estudios busca consolidar una línea de innovación propia capaz de competir en el ámbito internacional. Cada uno de los subsistemas a bordo fue minuciosamente ensayado en las instalaciones de la universidad, garantizando que el instrumental responda de manera óptima ante las exigentes condiciones del entorno espacial y de la órbita terrestre.
Medición atmosférica y monitoreo de la superficie terrestre
La misión científica del USAT-1 tiene como objetivo central poner a prueba tecnologías autóctonas desarrolladas en los laboratorios de la UNLP. Para ello, el artefacto utilizará señales de navegación satelital con el fin de recolectar datos fundamentales sobre la atmósfera, registrando variables clave como los niveles de presión, la temperatura y los perfiles de humedad en distintas capas del aire.
Asimismo, los instrumentos a bordo permitirán realizar observaciones avanzadas sobre la superficie terrestre, enfocándose en la obtención de parámetros críticos como la humedad del suelo y el estado de la vegetación. Esta información resultará de vital utilidad para el sector productivo y la investigación ambiental, reafirmando el compromiso universitario con las necesidades estratégicas de la región y el país.

Historia del proyecto nacido en la Universidad
Este proyecto nació en 2021 gracias al trabajo conjunto del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), dirigido por el decano Marcos Actis, y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT). Con dimensiones compactas de 10 por 10 por 34 centímetros y un peso aproximado de 3 kilos, toda la plataforma de servicio del USAT-1 fue desarrollada localmente, incorporando además un receptor GPS multiantena de alta complejidad diseñado específicamente por el equipo de investigadores.
El proyecto se destaca, además, por su alta eficiencia presupuestaria. Mientras un satélite de estas características ronda los 200 mil dólares en el mercado internacional, el USAT-1 demandó una inversión de 70 mil dólares para materiales y becas, financiados con recursos propios que el Centro Tecnológico Aeroespacial genera mediante transferencia tecnológica.

En tanto, el servicio de lanzamiento tuvo un costo de 100 mil dólares, cubierto en un 75 por ciento con fondos de la UNLP y el 25 por ciento restante mediante un subsidio del ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, actual Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. La iniciativa contó con la colaboración de organismos clave del sistema científico argentino como la CONAE, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR).


