En La Plata, Nicolás Niz combina dos mundos que rara vez se cruzan. Durante el día atiende su kiosco barrial. De noche, en determinados momentos, o los fines de semana, se calza un uniforme, un traje, ropa de deportista, o un overol y espera la orden de “acción”.
“Yo no vivo de la actuación solamente. El kiosco es el plato de comida de mi casa, y el set es donde me formé”, resume.
Su historia de vida dentro del mundo audiovisual empezó temprano. A los 18 años llegó al SUTEP, sindicato de extras, y desde entonces no paró. “Arranqué de pibe, sin saber mucho. Con el tiempo entendí que ser extra también es un oficio”, le cuenta a “Verano Cielo“, el programa conducido por Natalia Maugeri por el 103.5 de “La Cielo“.

Netflix en La Plata: rodajes largos y escenas difíciles
La llegada de Netflix a La Plata es un evento cultural y mediático. Para Nicolás, además, significa una continuidad natural. Ya había participado en grabaciones de la misma serie en Ciudad Universitaria (CABA), y cuando la producción se mudó a la capital bonaerense, tardó pero al final sonó el teléfono. “Cuando dijeron que venían a La Plata pensé: ‘que me llamen’. Y no fue enseguida, pero llamaron”.

Las jornadas fueron intensas: ensayos desde la tarde, rodajes nocturnos y escenas repetidas una y otra vez. “Estuvimos doce horas parados, corriendo, repitiendo tomas. En pantalla eso dura segundos, pero atrás hay horas de laburo”, explica.
Extras, actores y una línea muy fina
Dentro de la industria, Nicolás se mueve en ese límite difuso entre el extra y el actor. Fue extra “raso”, también lo fue como “calificado”, alguna vez tuvo “bolo especial”, y estuvo a punto de cruzar varias veces esa delgada línea entre el “figurante” y cierto “protagonismo”. “El diálogo es lo que te cambia todo. Si hablás, ya estás del otro lado”, señala.

Participó como extra en El Marginal, El Encargado, Sueño Bendito, Las Estrellas, Puerta 7 y otras producciones. Con algunos actores forjó vínculos breves pero intensos. “Con Francela aprendés mirando. Es exigente, no repite escenas porque sí”, recuerda.
La pérdida del hermano y el golpe mediático
En medio de ese recorrido, la vida lo sacudió fuerte. En noviembre, su hermano falleció de manera repentina mientras tocaba la guitarra arriba del escenario, en un hecho que tuvo gran repercusión mediática en la ciudad, y la noticia trascendió las fronteras platenses.
“Fue durísimo vivirlo. De un día para el otro ese trágico momento estaba en los medios”, dice, mientras recuerda a Nahuel, el guitarrista poco mayor que él que “voló alto” hace muy poco.

El dolor convivió con el trabajo. “A veces estás roto por dentro y tenés que ir a grabar igual. La cámara no espera”, confiesa. El sindicato y sus compañeros fueron un sostén clave en ese momento.
Barrio, militancia y trabajo social
Además del set y el kiosco, Nicolás es referente en la populosa zona del barrio Malvinas, en la zona noroeste de La Plata. Trabaja con jóvenes, acompaña procesos sociales y participa activamente en la política local. “Eso claramente no lo hago por plata. Lo hago porque creo que hay que estar”, afirma.

Para muchos chicos del barrio, su historia funciona como espejo. “Si yo, que soy de ahí y sigo viviendo ahí pude, cualquiera puede. No es magia, es constancia”, repite.
Una carrera todavía sin glamour, pero con oficio
Lejos del brillo y las alfombras rojas, Nicolás Niz construye su camino con rodaje, disciplina y respeto. Atiende el kiosco, milita en política, graba, vuelve a grabar, “para la olla”, atiende a sus dos hijos (a sus 32 ya tiene al mayor de 16 años) y sueña. Ya tuvo un protagonico de un cortometraje llamado “Sin Jeta” que está en YouTube, y ahora está colaborando “ad honorem” en la producción de otro que se llamará “Sureños“.

“No sé si algún día seré protagonista, pero sé que cada jornada suma”, dice, antes de partir a atender el negocio que tanto le costó montar en “su esquina” de 149 y 32, y al que llamó “Los Amigos“, porque son ellos y su hermana quienes se encargan de atenderlo en las largas horas de grabación que le insume ser extra de cine y televisión.


