Lo que comenzó como una acusación de hurto menor en la localidad bonaerense de Villa Castells terminó derivando en una escena de extrema violencia física y conmoción vecinal. Un supermercado chino ubicado sobre la calle 494, entre 4 y 5, se transformó en el escenario de una feroz confrontación que dejó a una de sus trabajadoras gravemente herida tras ser atacada a palazos.
El altercado inicial se produjo cuando dos adolescentes ingresaron al comercio haciéndose pasar por clientes habituales. Según el testimonio de los presentes, la propietaria del local advirtió que las jóvenes guardaban mercadería —específicamente un paquete de galletitas Oreo— entre sus prendas de vestir. Al ser descubiertas y confrontadas por el personal, se las obligó a abonar una suma cercana a los $4.000 en la caja registradora, tras lo cual se retiraron sin que el conflicto escalara en ese momento.
Furia y agresión armada
Sin embargo, la aparente calma duró apenas unos minutos. La madre de una de las menores involucradas se presentó en el establecimiento visiblemente alterada para exigir la devolución inmediata del dinero cobrado a su hija. La discusión verbal subió de tono rápidamente hasta transformarse en una agresión física directa cuando la mujer arremetió contra las empleadas utilizando palos de gran tamaño que llevaba consigo.
Las imágenes registradas en video muestran la brutalidad de la secuencia, caracterizada por gritos, corridas y múltiples golpes directo al cuerpo. A pesar de los intentos de varios clientes y transeúntes por contener la situación y frenar la agresión, la cajera del supermercado recibió el impacto directo de los batazos, sufriendo cortes profundos y heridas de consideración que requirieron asistencia médica urgente.
Indignación y tensión en el barrio
El hecho generó un profundo repudio entre los vecinos de la zona, quienes manifestaron su preocupación por el nivel de violencia empleado ante un hecho menor. Los frentistas remarcaron que, al margen del intento de hurto inicial protagonizado por las menores, la irrupción violenta de la adulta rebasó cualquier límite razonable de convivencia y seguridad barrial.
Hasta el momento, no se ha precisado de manera oficial si la propietaria del comercio formalizó la denuncia penal correspondiente ante las autoridades policiales. Mientras tanto, se aguarda que los videos de las cámaras de seguridad sirvan como prueba clave para identificar formalmente a la agresora e iniciar las actuaciones judiciales pertinentes por lesiones y amenazas.

