Eran las 6.20 de un miércoles de invierno cuando el olor a plástico quemado se metió por las ventanas de diagonal 77 y 48. Todavía no había amanecer ni corridas, apenas ese sonido extraño que algunos vecinos confundieron con explosiones de pirotecnia. Diez minutos alcanzaron para que la duda se convirtiera en certeza: el depósito de electrodomésticos de Aloise Tecno, montado sobre lo que hasta hacía dos décadas había sido una estación de servicio con cocheras en altura, estaba en llamas.
A las 6.30 el fuego ya comenzaba a trepar en silencio los cuatro pisos del edificio. Las explosiones (heladeras, aires acondicionados y lavarropas estallando por el calor) sacaron a los vecinos a los balcones antes de que nadie llamara a la puerta para evacuarlos.
La escena mostraba una esquina completa devorada por una inmensa columna de fuego mientras la lluvia, lejos de ayudar, apenas lograba mitigar parte del humo negro que ya se veía desde distintos puntos de La Plata.
Ocho horas de fuego y un derrumbe en vivo
Nueve dotaciones de Bomberos de La Plata llegaron durante los primeros minutos del operativo. No alcanzaron. Se sumaron cuarteles de Ensenada, con camiones cisterna y una unidad especializada en estructuras colapsadas, además de refuerzos de Berisso y Florencio Varela: más de 80 bomberos trabajaron para controlar el incendio desde la calle y desde la terraza de un edificio lindero.
Pasadas las 8, con la estructura recalentada durante más de una hora, una parte de la fachada se vino abajo sobre la vereda. El derrumbe destruyó vehículos estacionados y obligó a quienes observaban desde enfrente a correr para resguardarse.
En ese momento resurgió un temor concreto: como el predio había funcionado durante años como estación de servicio, existía la posibilidad de que hubiera combustible en el subsuelo. Las primeras inspecciones no detectaron un riesgo inmediato, aunque semanas después, durante la demolición, aparecieron dos tanques de nafta remanentes de aquella actividad.
El operativo afectó la circulación en las calles 47, 48, 49, 2 y 3, además de la diagonal 77, y obligó a suspender las clases en la Escuela Secundaria N°31, el Jardín Maternal N°3 y la Escuela de Teatro. La Cruz Roja instaló una carpa sanitaria en 3 y 49.
Recién cerca de las 9.30 los bomberos informaron que el fuego estaba “circunscripto”: contenido, aunque todavía no completamente extinguido. El dato más importante de esa mañana fue que no hubo víctimas fatales ni heridos de gravedad, apenas un vecino asistido por inhalación de humo.

Un depósito clausurado que nunca dejó de funcionar
Con las llamas ya controladas comenzó a conocerse la información que cambió el rumbo de la investigación: el depósito estaba clausurado desde el 25 de junio de 2025 (21 días antes) por carecer de habilitación municipal. El Juzgado de Faltas N°5 ratificó esa medida dos días después y el 3 de julio (trece días antes del incendio) la empresa volvió a ser notificada para que cesara la actividad. Nunca lo hizo.
En los días siguientes, perros adiestrados ingresaron a los escombros para descartar víctimas ocultas, mientras el fiscal avanzó con la imputación de Roxana Aloise, titular del 95% del paquete accionario de la firma. Su hermano Oscar, dueño de otra empresa con el mismo apellido pero sin relación comercial desde hacía 25 años, explicó que el inmueble pertenecía a la sucesión familiar y buscó despegarse de cualquier responsabilidad.
La demolición parcial comenzó el 28 de julio de 2025, con la presencia del intendente Julio Alak, y demandó cerca de tres semanas. Los electrodomésticos que permanecían en los pisos superiores recién terminaron de retirarse tres meses después.

La pericia realizada por la Policía Federal concluyó que el incendio tuvo un origen accidental, provocado por una falla eléctrica en la planta baja, y descartó que hubiera sido intencional, por lo que la causa pasó de un delito doloso a uno culposo.
Un año después, la causa llega a juicio
Durante 2026 el expediente registró avances decisivos. En marzo, Roxana Aloise fue procesada por estrago culposo agravado y desobediencia. En junio, el fiscal Fernando Padován solicitó la elevación de la causa a juicio oral, al considerar concluida la etapa de instrucción. El expediente quedó radicado en el Juzgado Correccional N°2, a cargo del juez Diego Tatarsky.

En paralelo, en el fuero civil pesa sobre la empresaria una inhibición general de bienes por las demandas presentadas por vecinos damnificados. Además, la Municipalidad de La Plata inició acciones para reclamar a los herederos de Aloise alrededor de 250 millones de pesos, correspondientes al costo que demandó la demolición de la estructura.
Hoy, a un año del incendio, la esquina de diagonal 77 y 48 ya no conserva el movimiento frenético de aquella madrugada. Sin embargo, tampoco recuperó su aspecto habitual: parte del edificio continúa en pie, vallado y sin un destino definido.

Mientras la causa avanza hacia el juicio oral, el lugar permanece como una de las postales más impactantes que dejó el incendio que paralizó el centro de La Plata.

