El 28 de abril del año pasado Villa San Carlos perdió con Almirante Brown y se despidió de la Primera B Metropolitana, una categoría que siempre le sentó muy bien y desde la cual logró el ascenso a la B Nacional en el año 2013.
El golpe fue muy duro para el club. Miguel Restelli, técnico de mucha experiencia, llegó para encausar nuevamente el objetivo y buscar el ascenso rápidamente. A él se sumó Mauro Raverta, como ayudante de campo, y se convirtió en referente importante para los más chicos del plantel que empezaron a entender lo que significaba pelear por el regreso entrenando con Federico Slezack, Gonzalo Raverta, Ignacio Oroná, Emmanuel Ávalo Piedrabuena y Rodrigo Benítez quienes ya lo habían logrado.
Así se formó un grupo que contó con la presencia de jugadores que se fueron destacando a lo largo de la temporada como Nicolás Tauber en el arco, Iván Massi en el lateral izquierdo, Alexis Alegre en la conducción del mediocampo y Alejandro Lugones en el ataque. Ellos supieron marcar la diferencia, pero al Celeste no le sobró nada y debió apelar a cada futbolista para seguir con vida y soñar con el ascenso.
La primera rueda de la temporada 2018-2019 en la Primera C fue muy buena. El equipo se consolidó en los primeros puestos y empezó a creer que era posible. Después del receso de verano, y tras cinco partidos en la segunda vuelta, el presidente echó al cuerpo técnico y apeló al regreso de Jorge Vivaldo. El equipo lo sintió, y un referente como Mauro Raverta quedó al margen del objetivo.
El andar del equipo fue irregular en las fechas siguientes y a Vivaldo le costó encontrar el once titular. Probó y cambió hasta las últimas fechas donde fue encontrando más respuestas pero debieron conformarse con el séptimo puesto en la tabla de posiciones.
Esa posición lo condenó a tener que jugar partidos más difíciles en el reducido pero allí apareció el juego colectivo, se destacaron varios futbolistas, y barrió a Midlan en un partido, venció en los dos encuentros a Dock Sud y le jugó de igual a igual la final a Excursionistas que había terminado en la tercera posición, a un punto de los ascensos directos.
El fin de semana pasado Villa San Carlos jugó un muy buen partido en la final de ida pero no lo supo cerrar y los jugadores se quedaron con un sabor amargo pese a haber ganado



