La de 2019 será la tercera participación en Copa del Mundo para la Selección Argentina de fútbol femenino, y para la gran mayoría del plantel que conformó Carlos Borrello, esta será su primera participación. Para María Belén Potassa, sin embargo, será la segunda.
‘Pota’, una verdadera referente del grupo, es una histórica goleadora del torneo de AFA e incluso del seleccionado nacional, pero también es una jugadora de equipo. Hoy, tanto en la UAI Urquiza como en Argentina, prioriza siempre lo colectivo por sobre su cosecha de gritos.
La artillera de 30 años es oriunda de Cañada Rosquín en la Provincia de Santa Fe, en donde nació el 12 de diciembre de 1988. El año pasado, tres décadas después de su nacimiento, la reconocieron con un enorme mural. Ese privilegio en sus pagos es solo suyo y de León Gieco.
SU RECORRIDO EN EL FÚTBOL
Potassa comenzó a jugar a los 6 años en Juventud Unida Rosquín Club, el equipo de varones de su pueblo. Un día acompañó a sus sobrinos a una práctica y se puso a pelotear. El DT le vio condiciones y contactó a los padres para ver si le interesaba sumarse.
Cuando pasaron a cancha grande la Liga no le permitió seguir jugando con los chicos, y a los 14 años pasó a Rosario Central, en donde recibió su primera citación: en 2005 en un viaje a Córdoba con el Canalla la vieron y la llamaron a una prueba. De allí en adelante no dejó de ser convocada.
Como se entrenaba en Buenos Aires y los viajes se hacían imposibles decidió instalarse en Capital, y se sumó a San Lorenzo. Después de un año y medio pasó a Santiago Morning de Chile, pero a los pocos meses volvió al país, tentada por Boca, el club de sus amores, con el que ganó seis títulos.
En el Xeneize se convirtió en ídola y anotó nada menos que 118 goles antes de partir a la UAI Urquiza, en donde juega desde 2015 y comenzó a adaptarse a ese juego de equipo que la caracteriza, en un plantel con varias atacantes con poder de fuego. Allí sumó tres títulos más.
POTASSA Y LA SELECCIÓN
La delantera tiene un largo recorrido con la Selección, más allá de que en cantidad de partidos disputados quizás tenga menos que alguna de sus compañeras. Su primera vez fue el 10 de noviembre de 2006 por el Campeonato Sudamericano, en un 2-1 frente a Uruguay.
Desde entonces disputó 29 juegos oficiales, y marcó 8 goles. En su palmarés tiene participaciones en varias competiciones, no solo en el Mundial: jugó el mencionado Sudamericano de 2006, los Juegos Olímpicos de 2008, los Panamericanos de 2011 y 2015, y la Copa América de 2018.
Su recorrido en la Albiceleste, además, tuvo sus inicios en las selecciones juveniles, con las que tuvo la posibilidad de disputar dos de los tres Mundiales Sub 20 en los que participó la Selección, uno en 2006 cuando jugaba en Central y otro en 2008 cuando militaba en San Lorenzo.
En lo que respecta a la Copa del Mundo de mayores de 2007, a pesar de ser una de las jugadoras más jóvenes, fue titular en los tres partidos del equipo. Ante Alemania tuvo la posibilidad de enfrentar a una de sus referentes, la delantera Birgit Prinz.






