Gol de mercado y sin VAR, a días de una cita máxima: a 61 días del debut en el Mundial, Lionel Messi cambió los botines por los papeles y se metió de lleno en el juego dirigencial. El capitán de la Selección Argentina es el nuevo dueño de la UE Cornellà, que milita en Segunda Federación, según confirmó el propio club en un comunicado oficial que sacudió el fútbol español.
El rosarino de 38 años, ocho veces Balón de Oro, formalizó la compra de la institución del Baix Llobregat en plena cuenta regresiva mundialista y, de paso, volvió a dejar en claro que su historia con el FC Barcelona no es cosa del pasado. Al contrario: la operación refuerza ese lazo con Catalunya y su apuesta por el desarrollo del talento joven, una marca registrada en su carrera.

La historia del nuevo club de Leo y el objetivo formativo
El Cornellà no es un club más. Fundado en 1951, se hizo fuerte desde abajo: cantera, formación y un modelo que supo exportar jugadores a la élite. Por ahí pasaron nombres pesados como David Raya, Jordi Alba, Javi Puado, Keita Baldé, Aitor Ruibal, Ilie Sánchez y Gerard Martín. Fábrica de talento con sello propio.
Y ahí es donde Messi pone el ojo. El proyecto no es sólo comprar: es potenciar. El club cuenta con una estructura de fútbol base consolidada, con equipos en las máximas categorías formativas, y eso encaja perfecto con el perfil del 10, que ya viene impulsando iniciativas como la Messi Cup, torneo juvenil que reunió a potencias como Newell’s, Inter, River, Chelsea, Manchester City, Atlético de Madrid y Barcelona.
Arranca una etapa nueva en el Cornellà, con ambición pero también con planificación. La idea es clara: crecer en lo deportivo y en lo institucional sin perder identidad. En medio de la preparación para otra Copa del Mundo, Messi abrió otro frente. Y, fiel a su costumbre, va por todo.


