La disputa entre el Gobierno nacional y la Asociación del Fútbol Argentino sumó un capítulo insólito en el estadio de San Lorenzo de Almagro. En la previa del paro previsto del 5 al 8 de marzo, el club azulgrana dejó en claro su alineamiento con la conducción de la AFA, pero desde las tribunas bajó un mensaje completamente distinto.
Mientras la dirigencia y el plantel profesional expresaron su acompañamiento a la medida impulsada por el Comité Ejecutivo que encabeza Claudio Tapia, un sector importante del público respondió con cánticos e insultos dirigidos al presidente de la AFA. El contraste fue evidente y expuso una grieta interna entre la postura institucional y el termómetro de la calle.
El respaldo de los jugadores se dio en sintonía con lo manifestado por otros clubes de la Liga Profesional, que argumentan la necesidad de defender la autonomía de las asociaciones civiles y la institucionalidad del fútbol argentino. Sin embargo, el malestar de los hinchas pareció apuntar directamente contra la figura de Tapia y la conducción actual del organismo.
La escena dejó una imagen potente: dirigencia y plantel encolumnados detrás de la AFA, tribunas en desacuerdo. En un contexto de alta tensión política y deportiva, San Lorenzo quedó en el centro de una división que trasciende lo futbolístico y refleja el clima que atraviesa hoy al fútbol argentino.

