Cuando todo parecía indicar que con una sola competencia en el horizonte, el primer equipo de Estudiantes de La Plata iba a acomodarse y clasificar con tranquilidad a copas internacionales 2026, como también a los playoffs del Clausura de la Copa de la Liga, la historia tuvo otros planes para los de Eduardo Domínguez.
De Defensa y Justicia en adelante, el Pincha solamente ganó un partido, que fue ni más ni menos que el clásico con Gimnasia en UNO. Pese a ser el duelo con el rival de toda la vida, el Pincha se armó para más, el objetivo del año no se cumple al ganarle el choque de la ciudad al Lobo y eso era algo en la cabeza del mundo albirrojo.
Lo peor de todo esto es que el León dejó pasar triunfos que parecían en el bolsillo, un poco perjudicado por el arbitraje, pero otro poco por boicotearse y repetir patrones que son imperdonables. La falta de efectividad fue un aspecto que se repitió todo este año y tuvo su punto más notorio en Rosario con Newell’s, en tres unidades que tenía en la mano y las dilapidó en la última jugada.

Ya con Barracas Central, Belgrano de Córdoba, Boca Juniors y el propio Tigre tuvo la adversidad de encontrarse con arbitrajes que le inclinaron la balanza en contra, aunque también tuvo errores propios que los pagó muy caro, como el de Santiago Núñez con el Pirata o la expulsión de Guido Carrillo en Victoria.
A un equipo que le falta viveza y bidón, que juega nervioso, se le suma el asterisco de que nunca pasa por arriba a su rival, pero tampoco lo exponen y lo arrollan, algo que solamente se vio en el primer tiempo con Flamengo en el Maracaná o el mal planteo en Santiago del Estero con Central Córdoba.
Aspectos lapidarios de una campaña que no es buena
Con 21 puntos a falta de una jornada para el final, otro punto en el debe son las pocas victorias jugando fuera de 1 y 57, solamente dos en el torneo local, la primera en marzo con River en el Monumental y la segunda en julio con Racing en el Cilindro, muy poco para un grupo que se armó para otra cosa.


