Oficio. Talento. Velocidad de reacción. Gimnasia mostró todo eso en Victoria al ponerse rápidamente en ventaja luego del 1-1 parcial de Tigre. Y es que apenas sacó del medio, el equipo de Fernando Zaniratto elaboró una jugada perfecta con ocho toques y una definición impecable de Marcelo Torres.
Luego de que David Romero marcara el empate, Gimnasia debió sacar del medio. Y ahí comenzó una sucesión de toques que fue de Augusto Max para Enzo Martínez, una tercera búsqueda a Pedro Silva Torrejón y, a partir de ahí, una pared algo interrumpida, un pase perfecto a Nacho Fernández y una asistencia impecable para el Chelo, que hizo el resto.
Porque con un solo movimiento se sacó de encima a Federico Álvarez y a Alan Barrionuevo antes de cruzarle el remate a Felipe Zenobio, que apenas si pudo reaccionar ante semejante sablazo.
Un tiro que se incrustó en el fondo del arco y que Torres celebró con su histórico festejo.
Ese mismo gol que en el Clásico no pudo marcar (tuvo una situación muy parecida, con enganche incluido que fue despejada por el fondo de EDLP) esta vez al goleador del Lobo le resultó exitosa.
Así como ya lo había hecho ante Gimnasia de Mendoza, volvió a ser efectivo para devolverle la sonrisa al Gimnasia de Zaniratto.

