El mundo Estudiantes de La Plata mostró una gran preocupación a finales de febrero, momento donde Cristian Medina se despidió de la institución para defender la camiseta del Botafogo de Brasil. Allí, muchos se preguntaban quién iba a ser la nueva manija del equipo, pero la respuesta estuvo de inmediato, ya que Tiago Asael Palacios se convirtió en la gran figura del León.
Contra Cusco en UNO, el oriundo de Laferrere marcó su gol número 20 con la casaca roja y blanca en 102 partidos, números de alto impacto, pero no solo su prestación está marcada por sus encuentros con la red, ya que la movilidad en ataque, las sociedades que genera, su compromiso en defensa y las líneas de pase que encuentra lo transforman en la llave del Pincha.
Lo más llamativo de este gran presente es que fue como una resurrección, porque el pasado 16 de noviembre en la derrota contra Argentinos en el Jorge Luis Hirschi, que ponía en jaque la clasificación de los dirigidos por Eduardo Domínguez a los playoffs del Clausura, el extremo salió reemplazado y terminó llorando en el banco de relevos.

Un puñado de meses; cambio de entrenador y algunas modificaciones en el andamiaje de Estudiantes le bastaron a Palacios para reencontrar su mejor versión, la de aquel jugador picante que llegó a la institución a comienzos de 2024 y fue clave para la obtención de la Copa de la Liga ante Vélez en el Madre de Ciudades.
Goles en los últimos playoffs frente a Central Córdoba; en el Bosque frente a Gimnasia; también ante Gimnasia de Mendoza para empezar a remontar el partido y este martes para destrabar el partido contra los de Alejandro Orfila fueron algunos de los grandes momentos del volante que puede jugar para la Selección de Uruguay.
Lo cierto es que si sigue en este nivel, seguramente llegará alguna oferta jugosa para sacar al hombre de 25 años del club en el próximo mercado de pases. Así, el joven podrá conseguir su deseada transferencia y oportunidad de dar el salto económico, tras la imposibilidad de salir al CSKA de Moscú a mediados de 2025.

