Tremendo. Impresionante. No hay otro adjetivo para calificar el primer gol de Tiago Palacios, el del empate parcial. Por ese zurdazo que se clavó arriba, cuando nadie lo esperaba. Por la potencia de un verdadero misil. Pero sobre todo, por el momento del equipo, cuando peor la estaba pasando. Perdía y estaba desorientado. Pero el 10 no se quedó ahí…
Primero, cuando el Pincha no podía reaccionar después del gol que se hizo en el final del primer tiempo, Palacios lo sacó de ese estado de vacilación con un gol de otro partido. Uno de esos que Tiago Palacios suele hacer cuando el equipo más lo necesita.
Pero como si fuera poco, no se conformó con ese tremendo zurdazo, sino que terminó marcando el segundo gol, apenas seis minutos después: tras un buen pase de Carrillo, definió otra vez de zurda, y al mismo palo (aunque esta vez abajo) con gran categoría. Para rescatar al Pincha de lo que era una victoria dolorosa, cambiar el partido y darle a Estudiantes una victoria que precisaba tras dos derrotas al hilo.
Palacios, el de los goles claves
El uruguayo, en definitiva, fue decisivo para que Estudiantes se consagrara campeón del Clausura con su gol ante Central Córdoba en Santiago y nada menos que en el Clásico por la semifinal en el Bosque. Y si bien estos dos tantos no pueden tener esa misma trascendencia, sí al menos fueron claves para el equipo en un momento de gran zozobra, porque perdía y no reaccionaba.

