La Selección Argentina vuelve a encender las alarmas en la previa de la fecha FIFA. Las lesiones siguen golpeando al plantel y ahora afectan directamente a la defensa, un sector clave pensando en lo que viene.
Todo esto ocurre en la antesala de los amistosos frente a Mauritania y Zambia, programados para el 27 y 31 de marzo, compromisos que servirán para seguir ajustando el equipo y evaluar variantes.
La baja más reciente es la de Leonardo Balerdi, quien quedó desafectado por un problema físico que le impide estar a disposición. Ante esta situación, el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni reaccionó rápido y decidió convocar a Lucas Martínez Quarta, una alternativa que ya conoce el ciclo y que aparece como una solución lógica en la zaga.
Pero no es el único dolor de cabeza. También quedó al margen Gonzalo Montiel, que se desgarró en Río Cuarto, otro de los nombres habituales en la estructura del equipo. En este caso, todavía no se definió un reemplazante, lo que deja abierta la incógnita sobre cómo rearmará el lateral derecho el entrenador.
Este nuevo escenario se suma a un contexto ya cargado de problemas físicos dentro del plantel. Las lesiones vienen condicionando las convocatorias y reabriendo la competencia interna, con varios futbolistas que empiezan a ganar terreno ante cada ausencia.
En ese marco, Scaloni se ve obligado a ajustar sobre la marcha, sosteniendo una base pero sin dudar en darle lugar a quienes mejor están desde lo físico y futbolístico. La defensa, especialmente, vuelve a quedar en el centro de la escena, justo cuando el calendario aprieta y cada prueba empieza a pesar.
Porque más allá de los nombres, cada baja reconfigura el mapa de la Selección. Y en un año donde todo apunta al gran objetivo, las lesiones ya no son solo un problema: son un factor que puede definir la lista final.

