Tenía que ser él, Nacho Fernández, el que marcara el camino. Por experiencia, por liderazgo, por ese brazalete que representa lo que es: una bandera del club. El capitán hizo historia en la Copa Argentina, al convertirse en el jugador con más partidos en esta competencia, pero en definitiva, también como máximo referente dejó un mensaje en una semana difícil para el Lobo, porque venía de tres derrotas y había perdido a su entrenador, Fernando Zaniratto.
“Había que ganar. Veníamos golpeados y había que dar la cara. Y el equipo respondió a esa situación”, contó Nacho apenas terminó el partido, con la alegría del deber cumplido y también de un gol que suma a los libros: con 11, es el volante con más gritos de esta Copa que le sienta tan bien.
Que Nacho tiene aura en esta Copa Argentina, no es una simple definición. Más allá de sus marcas personales, la ganó tres veces con River: 2016, 2017 y 2019. Por eso, sabe de lo que habla. Por eso, ilusiona a sus hinchas, a su club, a sus compañeros. “Ponernos en ventaja otra vez, con ese segundo gol, nos hizo manejar mejor el partido. Ahora viene Acassuso, que es un equipo bravo, como todos los de esa Copa”, aseguró.

Y sobre el nivel de influencia del Pata Pereyra como DT interino, tras la salida de Zaniratto, el capitán dijo: “Tuvo poco tiempo para trabajar, trató de darle su idea y tratamos de plasmarla. Él está dando una mano y veremos hasta cuándo se queda”, le abrió la puerta a una continuidad, que en principio será por un partido más: el lunes, ante Sarmiento, en Junín.

