Gustavo Alfaro no la tenía fácil, llegó al Lobo luego de un largo y buen período que tuvo al mando a uno de los ídolos del club como lo es Pedro Troglio. Sin embargo, a fuerza de trabajo y con paciencia, comenzó a implementar su método y los resultados están llegando.
Con el tradicional esquema de 4 defensores, 4 volantes y 2 delanteros, Alfaro propuso el primer cambio ya que el equipo venía jugando con un 4 – 2 – 3 – 1. Más allá de las cuestiones posicionales, también hay un plantel totalmente renovado.
El DT cuando llegó había avisado que Gimnasia contaba con muchos jugadores y que iba a haber un recorte; teniendo en cuenta esto, varios se fueron a préstamo y otros quedaron con el pase en su poder.
Pesos pesados dejaron el equipo per llegaron otros como el caso de Sebastián Romero y Lucas Lobos. Además, peleó mucho y consiguió que renueve Fabián Rinaudo y se quede Maximiliano Meza.
Más allá de esto, el Lobo se convirtió en un equipo difícil (no deja espacios sin cubrir y mantiene siempre el orden), incómodo (siempre intenta al menos duplicar la marca y en otros momentos duerme el partido) y con mucho oficio en las áreas (todavía no le convirtieron goles y marcó lo justo y necesario).
Alfaro busca que cuando a los rivales le toque enfrentar a Gimnasia se tomen la cabeza sabiendo que van a tener que trabajar y mucho para poder doblegarlo. Por ahora nadie pudo hacerlo y de a poco la confianza crece más y más.

