Dentro de la sincera exposición pública post derrota en UNO, Alexander Medina deslizó un concepto que no pasó inadvertido: la baja de tensión de Estudiantes. Un problema que no se había dado durante la era de Eduardo Domínguez y que deberá atacar para no sufrir recaídas.
La “merma de energía” -según el término del Cacique Medina– se dio durante el segundo tiempo. Y se mezcló con el gol de Lanús, con una mala decisión colectiva de jugar al área una pelota sabiendo que una pérdida dejaba mal parada a la defensa de Estudiantes. Físicamente pleno, Medina deberá lograr que ese bajón pico negativo no se produzca, quizás, por desgaste ante la dificultad para marcar.

Estudiantes volvió a demostrar que le está costando la puntada final. La pérdida de un futbolista de las características de Cristian Medina, con pase vertical para romper y generar que algún compañero quedara de cara al arco, se está sintiendo. En esa lógica, a excepción de Tomás Palacios, frente a Lanús se repitió un síntoma: abundaron centros o remates desde posiciones incómodas.
La apuesta por jugadores menos eléctricos (Fabricio Pérez, el más incisivo en los partidos anteriores, no fue titular ni entró) tampoco permitió que EDLP tuviera mayor vértigo ofensivo para contagiar. Por eso, la pelota derivó mucho en los laterales (Benedetti, Mancuso) y en Palacios.
El propio Alexander Medina recalcó que la urgencia es más suya que de los futbolistas. Aunque con el partido del martes a las 21.15 ante Gimnasia de Mendoza en Cuyo, la prisa debe ser compartida. Porque si bien en su zona el equipo está bien posicionado, no puede relajarse. Ni bajar la tensión.


